Pasó por LOS FABULOSOS CADILLACS, tiene como banda esporádica a CIENFUEGOS y ahora se volcó de lleno a MIMI MAURA. Con declaraciones fuertes, este excelente saxofonista que jamás tuvo pelos en la lengua habla de sus proyectos, su música, el rock nacional y lo que vendrá.
CIENFUEGOS
(El Acople) Después de tantas idas y venidas, ¿por qué se separó CIENFUEGOS?
No es que nos separamos, tenemos momentos de actividad y momentos en los cuales no vamos a tocar. Nuestro último disco es de 1999, a partir de ahí seguimos tocando muy esporádicamente, y ahora yo prefiero dedicarme más a MIMI MAURA o a armar otro proyecto. Va más allá de nuestra decisión porque las cosas en CIENFUEGOS se dan solas, por algún motivo que todavía no sé cuál es. Ahora, decimos ya basta por este año.
(El Acople) Pero con tantos problemas a lo largo de su historia, ¿qué fue lo que mantuvo vivo a CIENFUEGOS durante tanto tiempo?
Lo que pasa es que, por ejemplo, con FERNANDO RICCIARDI (batería), HERNAN BAZZANO (guitarra) y MARTIN ALOE hace 25 años que tocamos juntos. Pero tenemos tiempos diferentes a los de un grupo común; es una deformidad. Yo digo que volveremos cuando dé. Y esto puede cambiar la semana que viene y de golpe sacamos un disco nuevo de CIENFUEGOS. Es muy interesante porque hace que la banda no tenga los vicios que tienen todas y que juntos seamos como un miembro aparte, es como un ser que se crea cuando nosotros tocamos.
(El Acople) Siempre tuviste muy en cuenta a tus seguidores, ¿crees que van a esperar una posible resurrección?
La banda no responde a ningún factor, ni siquiera a la gente que nos sigue, pero cuando nos juntamos lo hacemos con mucho respeto a los que nos van a ver. Estamos conformes con el público, aunque igualmente no le podemos exigir nada porque nuestro grupo es un barco a la deriva. Es más, nosotros le tenemos que pedir perdón a la gente por no ser tan consecuentes con ellos. A mí me putean en la calle todo el tiempo o voy a la cancha y me gritan “eh, CIENFUEGOS, la puta que lo parió”. Pero la banda, es lo más.
(El Acople) ¿A CIENFUEGOS lo mató la ambición de llegar a ser masivos en poco tiempo?
No, te juro que es un grupo que tiene vida propia. Yo en algún momento pensaba que si nosotros por ahí teníamos un éxito, podríamos funcionar de otra forma. Pero en nuestros quince minutos de gloria -que fueron cuando tuvimos un poco de promoción- me di cuenta que no cambiaba nada. Es una banda que puede tocar para dos personas o para veinte mil, y todo le da igual. No depende del éxito. Puede ser que si por ahí una canción explota, cambie la cosa con CIENFUEGOS, pero con la música que hacemos difícilmente saquemos una canción que explote.
(El Acople) ¿Y ahora dónde queda el ROTMAN que canaliza sus sentimientos a través de sus letras?
Casi seguro que haremos algún otro proyecto similar, aparte del de MIMI MAURA. Estoy pensando en la posibilidad de hacer otro disco, sobre todo porque el año que viene cumplo 40 años y me gustaría regalarme un cd nuevo. Pero no lo haría solo, porque laburar como solista es muy pajero, y nunca fui de pajearme, me gusta más coger. Mi elección siempre fue trabajar en forma grupal, aunque en realidad cuando laburo de esa forma, en muchos casos término haciendo más cosas yo que los demás. Igual lo importante es lo que generas, y siempre lo que generas va a ser más brillante si lo haces con otra gente.
MIMI MAURA
(El Acople) Los recitales de CIENFUEGOS tenían muchísima potencia, y los de MIMI transmiten otro tipo diferente de energía, ¿existe una coherencia entre los vivos de las dos bandas?
Para mí la gente siempre se queda más en la forma, que en el fondo de las cosas. Por ejemplo, hay una canción que hacemos en MIMI MAURA que se llama “Llévame con ella”, y cuando veo eso en vivo, en donde ni siquiera toco, para mí es mucho más intenso que CIENFUEGOS. En otros momentos no. Seguramente “Yo no lloro más” es una canción que va a otro nivel, es bailable, pero que forma parte de lo que me interesa musicalmente. Con las dos bandas, puedo demostrar dos personalidades muy diferentes. Y no soy sólo yo, por ejemplo MARTIN y FERNANDO -que también tocan en los dos grupos- encajan perfectamente y de ninguna forma te parece que está mal. Lo cierto es que, en forma, MIMI MAURA es para otro público o para otro lugar. Es eso, esencialmente es una cuestión más de forma, porque lo que hay adentro es igual.
(El Acople) Y la verdad es que la banda de MIMI suena muy bien...
Yo creo que MIMI MAURA es, por muy lejos, la mejor banda con la cual yo toque en mi vida. Incluyo a CIENFUEGOS, a LOS FABULOSOS CADILLACS, a todas. Ojo, porque la idea del grupo se va a ir desarrollando a lo largo de los próximos cuatro discos, solamente hicimos uno y medio hasta ahora. Ya vas a ver, si no sucede nada grave y la idea conceptual de lo que queremos sigue siendo la misma, para mí va a llegar a ser fantástica. Aparte MIMI canta realmente excelente. Mirá, yo te aseguro que si la banda somos nada más vos y yo, también vas a decir “mirá cómo suena”. De verdad, no podés tocar mal cuando canta ella, es como una cosa medio mágica.
(El Acople) ¿Cómo es convivir, ensayar y tocar con la misma persona?, ¿no se cansan de estar juntos?
Está buenísimo y es muy loco. Nos cagamos a trompadas porque se cruzan las cosas hogareñas con los ensayos, pero la magia de la que te hablaba es eso también. Los problemas no llegan a la banda, y si llegan los solucionamos entre todos.
CADILLACS, EL ROCK, EL PAÍS Y OTRAS YERBAS
(El Acople) ¿Siempre te pasó así en tu vida?
En los CADILLACS por ejemplo, alguien se tiraba un pedo y había quilombo. También era un grupo muy bueno en un aspecto, yo creo que en una época funcionó realmente como una unidad imbatible, era intocable. Tocábamos en donde sea y la gente salía extasiada. Pero, a la vez, había gente adentro con mal corazón, garca. No digo que fueran necesariamente los músicos, pero hubo un momento que estaba todo muy bien y después había mucho de querer sacar provecho y caretear para cagar al otro. Por eso me fui, porque la situación ya era una mierda internamente, todos nos tratábamos mal. No había nadie en LOS FABULOSOS CADILLACS que fuera malo, lo que pasa es que se armaban situaciones falsas y no se decían las cosas en la cara. Por eso un día, en 1997, tuve una charla con FLAVIO (CIANCIARULLO) y otros integrantes, en donde me plantearon algunas cosas de cómo iba a funcionar el grupo, y me fui.
(El Acople) ¿Qué diferencias notas en la música actual con relación con décadas anteriores?
Las divisiones grossas entre bandas ya no existen. Eso pasaba antes, cuando estaba la generación de músicos anteriores liderada por CHARLY GARCÍA y su séquito de imberbes e idiotas. Acá el rock argentino suele admirar a la generación anterior y yo los odio; para mi los grupos que empezamos a partir de la década del ochenta, son mil veces mejores. Antes la gente te discriminaba, eso era porque las generaciones estaban lideradas por patéticos: sobre todo GARCÍA, un tipo que jamás propició la unión ni la enseñanza al público. Al contrario, siempre enseñó la separación y la cosa mesiánica pelotuda. Lo mismo pasó, tal vez sin quererlo, con otros chabones como FITO PAEZ. El primer tipo que en este país unió generaciones fue LEÓN GIECO. Pero ya se desenmascaró quién es quién. Ojo, no hablo de lo musical, pero en lo social lo que hicieron fue un asco, y ahora cambió todo porque en esa época hubo un quiebre generacional.
(El Acople) ¿Te resulta difícil vivir de la música en Argentina?
Yo sufro lo mismo que todos. Aunque sea tuve la suerte de, por lo menos una vez en la vida, tener un grupo, LOS CADILLACS, al cual le voy a estar agradecido por siempre, porque por momentos me permitió vivir muy, muy, muy, muy bien de la música. Pero quiero aclarar que la música no es mi trabajo porque sería muy irrespetuoso si digo eso; yo no puedo asumir la música como un trabajo, porque alguien trabaja cuando hace algo que no le gusta. Para mí tocar el saxo es la vida, no puedo decir que estoy laburando. No sé cuál es la palabra en el diccionario que lo defina bien, pero seguramente “trabajar” no es.
(El Acople) Por último, ¿a dónde esperan llegar con MIMI MAURA?
La banda salió de un lugar que es el under de Buenos Aires. Si vos salís de ahí, y te la bancaste, es como que después ya estás medio vacunado. Nosotros podemos llegar a tener mucho éxito y nos puede ir muy bien, pero si no llegamos a tener demasiada repercusión y seguimos en este nivel, en donde la gente va al show y disfruta, ya lo consideramos un éxito. A mi me parece que nos va a ir bien, aunque sin embargo creo que el éxito no radica necesariamente en lo comercial. La meta es crear un grupo de trabajo a largo plazo, en el cual haya buena relación y nadie odie a nadie. Y en MIMI MAURA está todo hecho para que eso suceda...
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
“Seguimos trabajando como si fuéramos independientes”
(ENTREVISTA INÉDITA REALIZADA EN "UNIVERSAL ARGENTINA" EL DÍA 25/05/2003)
¡Levante la mano quién conoció alguna vez un ÁRBOL tan grande y con tanto futuro como éste! Una de las bandas revelación de los últimos tiempos, cuenta todo, desde sus principios allá por 1994, hasta su jugoso presente. Su reciente debut en El Teatro, lo que piensan de lo que vendrá, los porqué de su crecimiento, y anécdotas para no olvidar. ¿Acaso alguien conoce algo semejante?
Si de música se habla... ellos dan cátedra
(El Acople) ¿Qué cambios notan en lo musical y en lo personal desde “Jardín frenético” hasta ahora?
(Pablo) Principalmente que la banda fue creciendo porque antes hacíamos un hardcore más distorsionado y ahora distorsionamos pero desde otro lado. Fuimos creciendo en ese sentido, con las diferentes ramas musicales en las que incursionamos. Con el tiempo empezamos a buscar nuevos sonidos, y a partir de que firmamos con SURCO la banda se empezó a conocer más en los medios, en la gente. Cambiamos muchas cosas, además de lo musical, en la forma de trabajo, porque estamos tocando en lugares más grandes.
(Eduardo) También hay cosas que cambiaron y cosas que permanecieron ya que eso es lo importante de cualquier proceso: poder sostener a través del tiempo algunos principios elementales como grupo, que al principio los tenés pero de forma inconsciente y que a lo largo de los años te hacen dar cuenta quién sos. A nivel humano nos establecimos, de a poco nos vamos conociendo en nuestro estilo, en la forma de hacer música y de expresar nuestras ideas. Los cambios tienen que ver con cosas positivas y también con algunas cosas dolorosas que tenés que pasar para que lo bueno se de, pero el cambio que más se ve ahora es el crecimiento en la convocatoria, la aparición en los medios y que nos vamos haciendo más conocidos; de fondo hay un trabajo de casi ocho años. A pesar de todo esto, nosotros seguimos trabajando como si fuéramos independientes; hoy hacemos notas para los medios y mañana nos vamos una semana a tocar en todo el norte argentino para seguir con el laburo de hormiga que hacemos siempre. Todo eso que se sostiene en el tiempo trae los otros cambios que se ven en la superficie, y también reditúan en el crecimiento musical que estamos buscando, porque con buenas y malas sentimos que cada disco es mejor. Y para los temas que estamos preparando, tomamos como base a “Chapusong´s”, que es un piso muy alto, pero sabemos que así la banda va a seguir creciendo y mutando.
(El Acople) Ustedes viven experimentando y cambiando, ¿hay una coherencia entre todo lo que hacen con su música?
(Eduardo) Hay una coherencia que ni siquiera hay que explicarla; cada disco fue muy coherente en sí mismo, desde el arte de tapa, lo que pasa adentro del cd y cómo lo tocamos en los recitales. La coherencia en realidad la define la gente que nos escucha, nosotros somos coherentes laburando y haciendo todo lo mejor que podemos. En lo musical no hay algo lineal porque ÁRBOL es una banda que todo el tiempo te sorprende, y en esa búsqueda de sorpresa permanente, está la coherencia.
(El Acople) ¿Qué balances pueden hacer de su último disco “Chapusongs”?
(Eduardo) El balance hoy por hoy es que ésto recién empieza. Nosotros sentimos que el disco tiene mucha tela para cortar todavía y que le queda por lo menos un año y medio de vida. Ya hicimos el segundo video (“Cosa cuosa”) y tenemos dos guardados para el futuro y el resumen es que toda la salida del cd fue súper positiva. Lo que queda de 2003 vamos a estar trabajando específicamente en Argentina y en algunos países limítrofes, porque queremos aprovechar los frutos que nos dan tantos años de trabajo en la zona. De todas formas no sabemos lo que va a venir.
(El Acople) ¿Ya están en condiciones de vivir de la música?
(Eduardo) Estamos trabajando profesionalmente y de alguna manera te podría decir que vivimos de eso, porque algunos shows nos permiten el ingreso de plata y porque básicamente este último tiempo de laburo fue casi del todo dedicado a ÁRBOL. Entre notas, recitales, ensayos, preparar escenografías y filmar videos se nos consumen todas las energías. Pero también estamos invirtiendo mucho: apuestas como tocar en El Teatro (7/6/03) fue una inversión porque hay una estructura que mantener, que es muy cara, y casi todo lo que entra se va en promoción. Sin embargo la mayor parte del dinero que sobra lo usamos para girar por el interior y para hacer nuevos clips.
(El Acople) ¿Qué tan importante es comprometerse desde la música con lo que pasa en el país?
(Hernán) Lo que buscamos con las canciones no es que te digan cosas que leés en los diarios. Lo importante es definir cómo hay que actuar cuando pasan cosas malas. Y nuestra decisión es tirar siempre para adelante y transmitir energía a pesar de todo.
(Pablo) Con ÁRBOL no hablamos mucho de política por ejemplo, porque preferimos ayudar concretamente: a través de shows a beneficio, juntando alimentos, etc. Hace poco tocamos en Cemento con otras bandas (05/2003) por los inundados de Santa Fe, quedó gente afuera y tuvimos que hacer una segunda función que duró hasta las cuatro de la mañana.
(Eduardo) En ese recital algo grosso fue que tanto la gente como los músicos caían con montones de comida y de ropa; fue un show al que hubiésemos ido a ver si no nos hubiesen invitado a tocar. Otro ejemplo es que también aunque no se junte plata ni alimentos, hicimos espectáculos para demostrar que el rock está en contra de la guerra tan absurda que acaba de pasar. Pero todo, sin ninguna bandera política.
Sus viajes, ¡Qué importancia!
(El Acople) ¿Qué significaron los viajes a otros lugares de América?
(Pablo) Estuvo bueno porque la banda creció mucho con eso. Estuvimos por ejemplo en Estados Unidos y México y en cada país hicimos más de treinta shows.
(Hernán) La gente no entendía el idioma en algunos lugares, pero igual nos venían a felicitar porque siempre algo les llegaba. Fue más allá de cualquier barrera.
(Eduardo) Hubo también un antes y un después en el grupo gracias a la convivencia: estar algunos meses todos juntos en una casa u hotel, compartir el día a día, vivir cada uno con sus propias miserias, es una experiencia que te marca.
(El Acople) ¿Y cuál fue el primer viaje largo que hicieron?
(Pablo) Fue cuando fuimos a grabar “Chapusong´s”, y por lo menos yo tenía un cagazo bárbaro, me la pasé vomitando. Salir de Haedo y de repente ir a grabar un disco afuera con Santaolalla fue muy loco. Estuvo bueno porque nos dio realidades distintas.
(Martín) En otros lugares vas viviendo muchas cosas. Por ejemplo en México la gente hacía pogo corriendo en círculos, y de ahí se armó la famosa ronda de “Rosita”.
El ÁRBOL que no para de crecer
(El Acople) ¿Les cuesta o piensan que les va a costar sostener su espíritu frente al enorme crecimiento que están experimentando?
(Martín) Se está dando naturalmente, lo importante es que cada uno conoce muy bien al otro y se puede jugar libremente con ese potencial tan grande.
(Pablo) Nos cuidamos entre nosotros, seguimos siendo las mismas personas pero trabajando mucho para seguir creciendo.
(Eduardo) Me parece que hay una nueva generación de músicos y de público que ya no tiene la cabeza como antes, “te vendiste” no existe más. Lo importante es hacer buena música y hacer disfrutar a la gente, después si vos estás en una compañía o sos independiente es sólo una decisión. Tampoco existen más las divisiones entre bandas, mirá la cantidad de shows a beneficio y los recitales compartidos con otros grupos. Nosotros somos amigos de muchísima otra gente y no hay rivalidad, porque es una pelotudez. Eso es muy positivo y le está pasando al público también, porque lo que le importa a la gente es escuchar música nueva, pasarla bien y divertirse. Todo esto es para decirte que los cambios son buenos, y si hay alguno que no sirve, que sirva para mejorar.
(El Acople) ¿De qué manera influyó en su crecimiento y madurez la producción de Gustavo Santaolalla?
(Martín) Yo creo que nos mejoró un montón de cosas que ya veníamos experimentando cada uno por su lado y en conjunto también. Aprendimos a laburar una canción, a tener más objetividad, a saber lo que necesita cada tema.
(Eduardo) Más que nada, él te marca qué cosas de las que estás haciendo están bien. Con Gustavo estamos dando pasos grandes, pero también sabemos que va a dar para más, porque sentimos que todavía nos faltan un montón de cosas por conocer. Y ese camino hace ya algunos años que lo estamos recorriendo juntos.
(Pablo) Gustavo fue entendiendo con el tiempo lo que ÁRBOL quería lograr y nosotros fuimos entendiéndolo también a él. Pero lo importante es que propone muchísimas cosas pero no impone, porque respeta a las bandas.
(Hernán) Santaolalla es un obsesivo en el buen sentido. Le gusta participar de los videos, tira ideas sobre todo, se mueve para conseguirnos cosas, nos agiliza algunos trámites. Por ejemplo toda la movida de vender los discos en los shows es gracias a él.
(El Acople) La madurez de la que hablan ¿fue la que los llevó a hablar en sus letras de cosas que antes no hablaban, como el amor y el país?
(TODOS) ¡Sí!
(Eduardo) Fue una necesidad eso. Hay cosas que te vas dando cuenta con el tiempo, como por ejemplo aprovechar las letras de las canciones para contar ciertas cosas o historias. Por ahí al principio éramos más poéticos y al final no decíamos nada, sobre todo cuando nacimos como agrupación.
(El Acople) ¿Qué diferencias encuentran cuando tocan en Capital y cuando tocan en el interior?
(Hernán) Muchas cosas en común y muchas distintas. A veces vamos a lugares donde no nos conocen y es increíble ver a la gente que baila y se divierte como si te siguiera de siempre.
(Sebastián) Ahora los lugares se llenan, pero eso es producto de haber ido bastantes veces para que te conozcan.
(El Acople) ¿Qué avance representa para ustedes tocar en un lugar como El Teatro?
(Hernán) Yo cuando tenía 16 años iba a ver a Hermética en Cemento y me moría de ganas de estar arriba de ese escenario. Ahora me pongo a pensar que tocamos ahí y que tocamos en un lugar más grande todavía y no lo puedo creer.
(Hernán) Es el lugar adecuado para este momento de la banda, y tenemos ganas de probar cosas nuevas con respecto a la escenografía y al sonido, que en un lugar como Cemento se hace más difícil: el escenario es más chico y la acústica es rara. En cambio El Teatro, más allá del tema del tamaño está bueno para todo eso. Son cosas que van haciendo que cada show sea único.
(El Acople) Sí, la sensación general, es que ÁRBOL siempre tiene ganas de superarse...
(Eduardo) Creo que esas ganas de superarse nos llevó a lo que somos hoy, pero más que nada porque disfrutamos cada momento. Eso da siempre algo de positivo y de crecimiento. Si nosotros estuviésemos pensando “quiero llegar a River” no podríamos mover ni un dedo. Hay que hacer las cosas de a poco y pensar así: “¿cuál fue el mejor show?” y la respuesta es, “el que va a venir”. Por eso, todo el tiempo hay que tirar para adelante sin olvidarse quién sos y de dónde venís.
Entrevista: Nacho Girón
(ENTREVISTA INÉDITA REALIZADA EN "UNIVERSAL ARGENTINA" EL DÍA 25/05/2003)
¡Levante la mano quién conoció alguna vez un ÁRBOL tan grande y con tanto futuro como éste! Una de las bandas revelación de los últimos tiempos, cuenta todo, desde sus principios allá por 1994, hasta su jugoso presente. Su reciente debut en El Teatro, lo que piensan de lo que vendrá, los porqué de su crecimiento, y anécdotas para no olvidar. ¿Acaso alguien conoce algo semejante?
Si de música se habla... ellos dan cátedra
(El Acople) ¿Qué cambios notan en lo musical y en lo personal desde “Jardín frenético” hasta ahora?
(Pablo) Principalmente que la banda fue creciendo porque antes hacíamos un hardcore más distorsionado y ahora distorsionamos pero desde otro lado. Fuimos creciendo en ese sentido, con las diferentes ramas musicales en las que incursionamos. Con el tiempo empezamos a buscar nuevos sonidos, y a partir de que firmamos con SURCO la banda se empezó a conocer más en los medios, en la gente. Cambiamos muchas cosas, además de lo musical, en la forma de trabajo, porque estamos tocando en lugares más grandes.
(Eduardo) También hay cosas que cambiaron y cosas que permanecieron ya que eso es lo importante de cualquier proceso: poder sostener a través del tiempo algunos principios elementales como grupo, que al principio los tenés pero de forma inconsciente y que a lo largo de los años te hacen dar cuenta quién sos. A nivel humano nos establecimos, de a poco nos vamos conociendo en nuestro estilo, en la forma de hacer música y de expresar nuestras ideas. Los cambios tienen que ver con cosas positivas y también con algunas cosas dolorosas que tenés que pasar para que lo bueno se de, pero el cambio que más se ve ahora es el crecimiento en la convocatoria, la aparición en los medios y que nos vamos haciendo más conocidos; de fondo hay un trabajo de casi ocho años. A pesar de todo esto, nosotros seguimos trabajando como si fuéramos independientes; hoy hacemos notas para los medios y mañana nos vamos una semana a tocar en todo el norte argentino para seguir con el laburo de hormiga que hacemos siempre. Todo eso que se sostiene en el tiempo trae los otros cambios que se ven en la superficie, y también reditúan en el crecimiento musical que estamos buscando, porque con buenas y malas sentimos que cada disco es mejor. Y para los temas que estamos preparando, tomamos como base a “Chapusong´s”, que es un piso muy alto, pero sabemos que así la banda va a seguir creciendo y mutando.
(El Acople) Ustedes viven experimentando y cambiando, ¿hay una coherencia entre todo lo que hacen con su música?
(Eduardo) Hay una coherencia que ni siquiera hay que explicarla; cada disco fue muy coherente en sí mismo, desde el arte de tapa, lo que pasa adentro del cd y cómo lo tocamos en los recitales. La coherencia en realidad la define la gente que nos escucha, nosotros somos coherentes laburando y haciendo todo lo mejor que podemos. En lo musical no hay algo lineal porque ÁRBOL es una banda que todo el tiempo te sorprende, y en esa búsqueda de sorpresa permanente, está la coherencia.
(El Acople) ¿Qué balances pueden hacer de su último disco “Chapusongs”?
(Eduardo) El balance hoy por hoy es que ésto recién empieza. Nosotros sentimos que el disco tiene mucha tela para cortar todavía y que le queda por lo menos un año y medio de vida. Ya hicimos el segundo video (“Cosa cuosa”) y tenemos dos guardados para el futuro y el resumen es que toda la salida del cd fue súper positiva. Lo que queda de 2003 vamos a estar trabajando específicamente en Argentina y en algunos países limítrofes, porque queremos aprovechar los frutos que nos dan tantos años de trabajo en la zona. De todas formas no sabemos lo que va a venir.
(El Acople) ¿Ya están en condiciones de vivir de la música?
(Eduardo) Estamos trabajando profesionalmente y de alguna manera te podría decir que vivimos de eso, porque algunos shows nos permiten el ingreso de plata y porque básicamente este último tiempo de laburo fue casi del todo dedicado a ÁRBOL. Entre notas, recitales, ensayos, preparar escenografías y filmar videos se nos consumen todas las energías. Pero también estamos invirtiendo mucho: apuestas como tocar en El Teatro (7/6/03) fue una inversión porque hay una estructura que mantener, que es muy cara, y casi todo lo que entra se va en promoción. Sin embargo la mayor parte del dinero que sobra lo usamos para girar por el interior y para hacer nuevos clips.
(El Acople) ¿Qué tan importante es comprometerse desde la música con lo que pasa en el país?
(Hernán) Lo que buscamos con las canciones no es que te digan cosas que leés en los diarios. Lo importante es definir cómo hay que actuar cuando pasan cosas malas. Y nuestra decisión es tirar siempre para adelante y transmitir energía a pesar de todo.
(Pablo) Con ÁRBOL no hablamos mucho de política por ejemplo, porque preferimos ayudar concretamente: a través de shows a beneficio, juntando alimentos, etc. Hace poco tocamos en Cemento con otras bandas (05/2003) por los inundados de Santa Fe, quedó gente afuera y tuvimos que hacer una segunda función que duró hasta las cuatro de la mañana.
(Eduardo) En ese recital algo grosso fue que tanto la gente como los músicos caían con montones de comida y de ropa; fue un show al que hubiésemos ido a ver si no nos hubiesen invitado a tocar. Otro ejemplo es que también aunque no se junte plata ni alimentos, hicimos espectáculos para demostrar que el rock está en contra de la guerra tan absurda que acaba de pasar. Pero todo, sin ninguna bandera política.
Sus viajes, ¡Qué importancia!
(El Acople) ¿Qué significaron los viajes a otros lugares de América?
(Pablo) Estuvo bueno porque la banda creció mucho con eso. Estuvimos por ejemplo en Estados Unidos y México y en cada país hicimos más de treinta shows.
(Hernán) La gente no entendía el idioma en algunos lugares, pero igual nos venían a felicitar porque siempre algo les llegaba. Fue más allá de cualquier barrera.
(Eduardo) Hubo también un antes y un después en el grupo gracias a la convivencia: estar algunos meses todos juntos en una casa u hotel, compartir el día a día, vivir cada uno con sus propias miserias, es una experiencia que te marca.
(El Acople) ¿Y cuál fue el primer viaje largo que hicieron?
(Pablo) Fue cuando fuimos a grabar “Chapusong´s”, y por lo menos yo tenía un cagazo bárbaro, me la pasé vomitando. Salir de Haedo y de repente ir a grabar un disco afuera con Santaolalla fue muy loco. Estuvo bueno porque nos dio realidades distintas.
(Martín) En otros lugares vas viviendo muchas cosas. Por ejemplo en México la gente hacía pogo corriendo en círculos, y de ahí se armó la famosa ronda de “Rosita”.
El ÁRBOL que no para de crecer
(El Acople) ¿Les cuesta o piensan que les va a costar sostener su espíritu frente al enorme crecimiento que están experimentando?
(Martín) Se está dando naturalmente, lo importante es que cada uno conoce muy bien al otro y se puede jugar libremente con ese potencial tan grande.
(Pablo) Nos cuidamos entre nosotros, seguimos siendo las mismas personas pero trabajando mucho para seguir creciendo.
(Eduardo) Me parece que hay una nueva generación de músicos y de público que ya no tiene la cabeza como antes, “te vendiste” no existe más. Lo importante es hacer buena música y hacer disfrutar a la gente, después si vos estás en una compañía o sos independiente es sólo una decisión. Tampoco existen más las divisiones entre bandas, mirá la cantidad de shows a beneficio y los recitales compartidos con otros grupos. Nosotros somos amigos de muchísima otra gente y no hay rivalidad, porque es una pelotudez. Eso es muy positivo y le está pasando al público también, porque lo que le importa a la gente es escuchar música nueva, pasarla bien y divertirse. Todo esto es para decirte que los cambios son buenos, y si hay alguno que no sirve, que sirva para mejorar.
(El Acople) ¿De qué manera influyó en su crecimiento y madurez la producción de Gustavo Santaolalla?
(Martín) Yo creo que nos mejoró un montón de cosas que ya veníamos experimentando cada uno por su lado y en conjunto también. Aprendimos a laburar una canción, a tener más objetividad, a saber lo que necesita cada tema.
(Eduardo) Más que nada, él te marca qué cosas de las que estás haciendo están bien. Con Gustavo estamos dando pasos grandes, pero también sabemos que va a dar para más, porque sentimos que todavía nos faltan un montón de cosas por conocer. Y ese camino hace ya algunos años que lo estamos recorriendo juntos.
(Pablo) Gustavo fue entendiendo con el tiempo lo que ÁRBOL quería lograr y nosotros fuimos entendiéndolo también a él. Pero lo importante es que propone muchísimas cosas pero no impone, porque respeta a las bandas.
(Hernán) Santaolalla es un obsesivo en el buen sentido. Le gusta participar de los videos, tira ideas sobre todo, se mueve para conseguirnos cosas, nos agiliza algunos trámites. Por ejemplo toda la movida de vender los discos en los shows es gracias a él.
(El Acople) La madurez de la que hablan ¿fue la que los llevó a hablar en sus letras de cosas que antes no hablaban, como el amor y el país?
(TODOS) ¡Sí!
(Eduardo) Fue una necesidad eso. Hay cosas que te vas dando cuenta con el tiempo, como por ejemplo aprovechar las letras de las canciones para contar ciertas cosas o historias. Por ahí al principio éramos más poéticos y al final no decíamos nada, sobre todo cuando nacimos como agrupación.
(El Acople) ¿Qué diferencias encuentran cuando tocan en Capital y cuando tocan en el interior?
(Hernán) Muchas cosas en común y muchas distintas. A veces vamos a lugares donde no nos conocen y es increíble ver a la gente que baila y se divierte como si te siguiera de siempre.
(Sebastián) Ahora los lugares se llenan, pero eso es producto de haber ido bastantes veces para que te conozcan.
(El Acople) ¿Qué avance representa para ustedes tocar en un lugar como El Teatro?
(Hernán) Yo cuando tenía 16 años iba a ver a Hermética en Cemento y me moría de ganas de estar arriba de ese escenario. Ahora me pongo a pensar que tocamos ahí y que tocamos en un lugar más grande todavía y no lo puedo creer.
(Hernán) Es el lugar adecuado para este momento de la banda, y tenemos ganas de probar cosas nuevas con respecto a la escenografía y al sonido, que en un lugar como Cemento se hace más difícil: el escenario es más chico y la acústica es rara. En cambio El Teatro, más allá del tema del tamaño está bueno para todo eso. Son cosas que van haciendo que cada show sea único.
(El Acople) Sí, la sensación general, es que ÁRBOL siempre tiene ganas de superarse...
(Eduardo) Creo que esas ganas de superarse nos llevó a lo que somos hoy, pero más que nada porque disfrutamos cada momento. Eso da siempre algo de positivo y de crecimiento. Si nosotros estuviésemos pensando “quiero llegar a River” no podríamos mover ni un dedo. Hay que hacer las cosas de a poco y pensar así: “¿cuál fue el mejor show?” y la respuesta es, “el que va a venir”. Por eso, todo el tiempo hay que tirar para adelante sin olvidarse quién sos y de dónde venís.
Entrevista: Nacho Girón
Tres exponentes de la música argentina se presentaron en el estadio de Obras Sanitarias a beneficio de la gente de Santa Fe. Por la enorme cantidad de público, hubo en el mismo día dos funciones en las que se juntaron más de 38 mil litros de leche larga vida.
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“¡Pellízquenme! ¡Esto es un sueño!”, gritaba como loca una mujer mientras levantaba más y más la cabeza para poder ver mejor. Dignos de una película de Los Tres Chiflados, sobre el escenario de un repleto Obras se abrazaban como si no se conocieran. Ahí estaban, juntos por primera vez LEÓN GIECO, FITO PAEZ y JUAN CARLOS BAGLIETTO con un fin extremadamente solidario: ayudar a los inundados de Santa Fe.
El primero que tomó las riendas de un emocionante show, frente a un público quieto pero que aplaudió hasta más no poder, fue BAGLIETTO con “El fantasma de Canterville” y “El témpano”. Muy rápidamente, después de dichos temas, ingresó FITO para cantar a dúo “Actuar para vivir”, y luego quedarse para darle vida al piano junto a uno de sus maestros. La última canción fue “Mirta, de regreso”, ya con la participación de BADALÁ, uno de los mejores bajistas del país.
Ahora sólo quedaba PAEZ y su contundente banda presentando “Salir al sol”, uno de los nuevos cortes del reciente álbum Naturaleza Sangre. Si bien su corta actuación se basó en interpretaciones pegadizas y hits, el momento más alto de toda la noche (sí, lo mejor de todo) llegó en “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, con la suave voz de VIVIANA HERRERO. “Y hablo de países y de esperanzas...” coreaba la gente hasta reventar, para luego disfrutar una inolvidable zapada bajo-teclado-batería que puso la piel de gallina a más de uno.
Y si de piel de gallina se habla, LEÓN GIECO se llevó el premio con la oscura verdad de “La memoria”. “Gracias a todos por traer como treinta y ocho mil litros de leche”, dice, y feliz hace “De igual a igual”. En un ambiente de hermandad que es poco frecuente ver en Argentina, LEÓN interpretó temas de siempre como “Cinco siglos igual”, “Pensar en nada” y “Los salieris de Charly”. Contento y satisfecho desapareció unos segundos para luego volver para hacer junto a FITO y JUAN CARLOS algunos himnos como “La cigarra”.
Cuatro temas los mantuvieron juntos, pero ya no hacía falta nada más. Al término de “Rutas argentinas”, se abrazan y saludan, y el público se pellizca para ver si todo es real o no.
Fue otra clara demostración que desde el arte se puede ayudar pacíficamente a los que lo necesitan. Porque, aunque a veces no lo veamos, el rock siempre está.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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“¡Pellízquenme! ¡Esto es un sueño!”, gritaba como loca una mujer mientras levantaba más y más la cabeza para poder ver mejor. Dignos de una película de Los Tres Chiflados, sobre el escenario de un repleto Obras se abrazaban como si no se conocieran. Ahí estaban, juntos por primera vez LEÓN GIECO, FITO PAEZ y JUAN CARLOS BAGLIETTO con un fin extremadamente solidario: ayudar a los inundados de Santa Fe.
El primero que tomó las riendas de un emocionante show, frente a un público quieto pero que aplaudió hasta más no poder, fue BAGLIETTO con “El fantasma de Canterville” y “El témpano”. Muy rápidamente, después de dichos temas, ingresó FITO para cantar a dúo “Actuar para vivir”, y luego quedarse para darle vida al piano junto a uno de sus maestros. La última canción fue “Mirta, de regreso”, ya con la participación de BADALÁ, uno de los mejores bajistas del país.
Ahora sólo quedaba PAEZ y su contundente banda presentando “Salir al sol”, uno de los nuevos cortes del reciente álbum Naturaleza Sangre. Si bien su corta actuación se basó en interpretaciones pegadizas y hits, el momento más alto de toda la noche (sí, lo mejor de todo) llegó en “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, con la suave voz de VIVIANA HERRERO. “Y hablo de países y de esperanzas...” coreaba la gente hasta reventar, para luego disfrutar una inolvidable zapada bajo-teclado-batería que puso la piel de gallina a más de uno.
Y si de piel de gallina se habla, LEÓN GIECO se llevó el premio con la oscura verdad de “La memoria”. “Gracias a todos por traer como treinta y ocho mil litros de leche”, dice, y feliz hace “De igual a igual”. En un ambiente de hermandad que es poco frecuente ver en Argentina, LEÓN interpretó temas de siempre como “Cinco siglos igual”, “Pensar en nada” y “Los salieris de Charly”. Contento y satisfecho desapareció unos segundos para luego volver para hacer junto a FITO y JUAN CARLOS algunos himnos como “La cigarra”.
Cuatro temas los mantuvieron juntos, pero ya no hacía falta nada más. Al término de “Rutas argentinas”, se abrazan y saludan, y el público se pellizca para ver si todo es real o no.
Fue otra clara demostración que desde el arte se puede ayudar pacíficamente a los que lo necesitan. Porque, aunque a veces no lo veamos, el rock siempre está.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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