“Nunca he visto en mi país una bandera en un concierto de rock”
El trío de punk-rock alemán pasó por Argentina por primera vez en sus 22 años de historia, después de una gira mundial que los llevó a tocar frente a 800 mil personas. Invitados por La Vela Puerca para el doblete que hizo en Obras, Die Ärzte se mostró expectante por la experiencia de “volver a ser nadie”.
Unas horas antes de su debut en tierra criolla la banda alemana descansa en el confortable y lujoso hotel Marriot Plaza de Buenos Aires. El violero FARIM URLAUB se separa de sus dos compañeros, se apoltrona en una silla, pide algunos vasos con agua y reconoce, en un español de tono gracioso, ser fanático de nuestro escritor por excelencia. “Estoy aprendiendo un poco el idioma porque todavía tengo la fantasía de leer a Borges. Pero no creo que pueda. Él usa una gramática impecable que yo no conozco. Me muevo con el español de la calle pero Borges es demasiado para mí”.
(El Acople) ¿Pero Borges llega mucho en Alemania?
(Farim) Pero hombre, claro. Es muy, muy conocido. Por eso la idea era venir a Buenos Aires, a la ciudad de Borges, y poder leer un poco más. Pero no creo que tenga el nivel. Lo he leído en Alemán y aún así es difícil; tiene un modo de escribir y de pensar que es tan diferente de lo normal... por eso me gusta. Pero hablemos de música.
(El Acople) ¿Cómo se dio la idea de venir con La Vela Puerca?
Para nosotros es un poco irreal la situación, porque en Alemania somos tan grandes que casi podemos hacer lo que queremos. Hacemos una tontería sobre el escenario y la gente dice “¡guau!”. Pero aquí nadie nos quiere ver porque nadie nos conoce. Cuando conocimos a La Vela nos quedamos muy sorprendidos de sus espectáculos y de poco fuimos hablando y formando una relación.
(El Acople) ¿Cómo fue la respuesta de la gente en los shows que hicieron con ellos?
Hicimos dos giras pequeñas y una enorme que fue el Pilsen Rock. El problema del Pilsen fue que nadie sabía que íbamos a tocar antes de La Vela entonces todo el mundo los esperaba y de repente salimos nosotros. El público se preguntaba: “¿Qué es eso?”. Pero al final hubo muchos aplausos y la gente terminó bailando.
(El Acople) ¿Qué es lo que sienten al ser “nadie” de vuelta?
Es un poco como retornar a nuestras raíces. Porque claro, nadie conoce las canciones y no hay nadie que cante. Aparte sabemos que aquí nunca van a cantar porque nuestras letras son en alemán (risas). Para mí eso es genial, me divierto mucho de verdad. En Uruguay hay un público muy tranquilo, muy bueno, pareciera que te dice “está bien, vamos a soportarlos esta media hora”. Y en Argentina me parece que hay muchísima gente que se interesa por el rock. Esperemos que nos vayan aceptando.
(El Acople) Sabiendo que la gente Latinoamericana nunca va a cantar las canciones o que nunca va a viajar para verlos en Alemania, ¿qué es lo que los motiva a venir para estos lados?
Puras ganas. De verdad, no hay nada más que puras ganas de venir. Lo hacemos desinteresadamente. No pensamos “de acá a cinco años vamos a vender muchos discos en Argentina”; eso no nos importa porque ya vendemos bastantes en Alemania. Venir para acá es como una vacación, sobre todo teniendo en cuenta que venimos de una gira enorme. A mí me gusta viajar y me gusta la gente Latinoamericana y si eventualmente tenemos mucha suerte y al público le gusta lo que hacemos, estamos seguros que vamos a volver. Y con respecto a que no entiendan las letras, eso tampoco nos importa. Yo cuando era niño cantaba canciones en inglés y no sabía qué decían, pero me gustaba la música. Igual tal vez traduzcamos las letras al español.
(El Acople) Sin embargo también se puede transmitir un mensaje sólo con la música, ¿o no?
Sí. De todas formas tenemos canciones con mucho mensaje –algunas anti-fascistas, por ejemplo- pero también tenemos muchos temas totalmente absurdos en donde el mensaje es cero. Algunas no tienen ningún sentido. Y eso también es parte de nosotros. Hacemos todo lo que queremos y no somos unidireccionales. Lo que nos proponemos sobre todas las cosas es tener “divertimiento”, y si divertimos al público, mejor.
(El Acople) ¿Siempre fueron de escribir letras que ustedes mismos reconocen como absurdas?
Hubo una evolución. Cuando empezamos ya había muchos grupos de punk alemanes que hablaban contra la política y esas cosas. El mensaje de la mayoría era (grita y extiende el brazo): “¡Contra la policía!”. El mensaje era siempre igual. El estado, una mierda. La sociedad, una mierda. La policía, una mierda. En cambio nosotros queríamos hacer lo contrario a todo eso con canciones de amor, de teenager´s.
(El Acople) Bueno, eso también era un mensaje...
Claro, era nuestro mensaje, el mensaje de que es posible divertirse como punk sin cantar totalmente sobre cosas políticas. Gracias a nuestra ideología, desde que nacimos fuimos un suceso y con el tiempo tocar se tornó aburrido. Por eso entre 1988 y 1993 nos separamos. Fue muy interesante, porque en esos años de separación nos convertimos en una leyenda. Mientras tanto cada uno de nosotros encaró su proyecto solista pero ahí nos pasó lo contrario que antes. No nos iba a ver nadie. Entendimos que un músico sin público es inútil, por eso al final nos volvimos a juntar. Y claro, con el tiempo fuimos incluyendo letras más políticas, pero siempre con el objetivo de no volcarnos sólo hacia ese lado.
(El Acople) En el 87, a pocos años de haber empezado a tocar, les censuraron dos canciones, dos discos, las entradas para sus shows y hasta sus carteles publicitarios. ¿Qué pasó?
Las letras eran de una inocencia muy sucia. Por ejemplo escribí una canción cuando tenía 15 años en la que hablaba de tener sexo con mi hermana. Fue un pensamiento súper inocente porque no lo estaba razonando. Pero cuando empezamos a ser masivos lo censuraron enseguida. Después de eso, empezaron a prohibir casi todo lo que hicimos, hasta un póster. Teníamos muchas dificultades porque éramos considerados “punk sucio” y ni siquiera la prensa quería decir nada de nosotros. Un año después nos convertimos en héroes porque la gente. Poco a poco, se empezó a entender que en esencia las letras eran una tontería y que a pesar de la censura nosotros nunca habíamos dejado de tocar. Desde ahí nunca más nos volvieron a molestar con la prohibición. Aunque ahora decimos cosas que son casi ilegales, tenemos la capacidad para ponerlas en palabras que no se pueden censurar. Las autoridades conocen nuestro mensaje pero por la forma como lo decimos no pueden hacer nada (risas).
(El Acople) ¿Y ahora cómo son considerados en Alemania?
Depende quién opina. Hay personas que dicen que somos la banda más conocida y vendida de nuestro país...
(El Acople) ¿Quiénes dicen eso?
Nosotros (carcajadas). No, pero de verdad, somos de lo más vendido junto con Die Toten Hosen. Sus giras son enormes y las nuestras también. De hecho, en esta gira que acabamos de terminar dejamos a todos con la boca abierta porque tocamos, en total, frente a 800 mil personas.
(El Acople) ¿Qué más dicen de ustedes?
Nos llaman “la mejor banda del mundo”... es verdad (risas). Hacemos mucho para ser la mejor banda del mundo. Por ejemplo, hacia nuestros fans; los tickets para nuestros conciertos son muy baratos y cuando hacemos discos y DVD´s ponemos muchas cosas escondidas para darle más valor, las remeras que hacemos son de alta calidad, escribimos e-mails a la gente y hacemos todo lo posible para no perder el contacto con el público. Estamos en el epicentro de la movida alemana y hasta nuestras familias se sorprenden del lugar a donde llegamos. Nadie nace siendo un rockstar y nosotros lo aprendimos poco a poco. Lo bueno es que aquí retornamos al inicio.
(El Acople) Tienen 18 discos pero acá es como si no tuvieran nada. ¿Cómo arman las listas de temas? ¿Aprovechan para tocar cosas que no hacen tan seguido en Alemania?
Casi siempre hacemos un repaso de nuestra discografía. Pero es muy espontánea la manera como se da: cuando tocamos en Chile, la lista de temas la hicimos diez minutos antes de salir a tocar. Aquí no tenemos ningún hit así que no hay muchos problemas. Intentamos interpretar temas simples, no tiene sentido hacer cosas súper complicadas porque la gente se aburriría. Nos metimos en ésta experiencia para ver cuál es la reacción de la gente, o para saber si al menos hay alguna reacción. Si sobrevivimos, la idea es volver. Igual todo el año que viene vamos a hacer una pausa de al menos un año y después vamos a decidir qué hacemos.
RECUADRO: Orgullo nacional
La pregunta era obvia y los resultados fueron más que positivos. ¡A ver si nos empiezan a imitar en el exterior!
(El Acople) ¿Es muy distinto el público alemán y el Latinoamericano?
Hay diferencias y hay... ¿cómo se decía?... ¡ah si! ¡similitudes! Los dos públicos tienen en común que cuando les gusta alguna canción la cantan con toda su fuerza y se envuelven en la música con mucha energía. Las diferencias son las banderas. Acá traen muchas banderas, y encima son enormes. En Alemania eso solamente existe en el fútbol. Nunca he visto en mi país una bandera en un concierto de rock.
(El Acople) ¿Pensás que no hay banderas por una diferencia cultural?
Sí, sin dudas. Sin querer darle un valor a uno u otro público, creo que influye mucho la cultura. En Latinoamérica la mente es muy abierta.
Estadía:
Media hora
Paisaje:
Hotel cinco estrellas en Retiro
Clima:
Cálido
Estimulante:
¡Agua! Pero fría
Tercer tiempo:
No hubo
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
"La misma banda que en un momento te hizo divertir, ahora te puede hacer llorar"
Un largo viaje recorrieron los chicos de Árbol desde su Haedo natal hasta el estadio de Obras, donde debutarán tocando solos el próximo 17 de diciembre. En el camino hay cuatro discos y giras varias por todo el país, además de que el grupo se transformó en numero puesto para cualquier festival que se haga. Estuvimos dialogando con Eduardo Schmidt, Sebastián Bianchini y Hernán Bruckner en las oficinas de Universal, medialunas de por medio e intentando despegar las almohadas de nuestras cabezas.
(El Acople) ¿Cómo fue el proceso hasta que salió “Guau!”?
(Eduardo) Se fue modificando a lo largo de la grabación. También todo el concepto del disco. Al principio iba a ser un EP de 7 canciones pero nos parecía que a la gente le teníamos que dar un larga duración. Entonces hicimos más canciones, reformamos algunas otras, y bueno, llegamos a estos doce temas. El otro proyecto era más con rarezas pero seguimos pensando que teníamos que sacar un compact. Toda la primera parte de pre-producción y la grabación de bases las produjo Santaolalla, y la última etapa del disco, overdubs y mezcla la produjimos nosotros porque Gustavo estaba a mil. Llegamos a coproducir el disco juntos por la confianza que él tiene en nosotros; fue una situación bastante especial. Era la primera vez que nos pasaba. Nos tuvimos que amoldar a eso, redistribuir roles internos dentro del grupo a la hora de grabar. Es una situación muy difícil para cualquier grupo, por eso siempre es necesaria una persona de afuera. Gustavo estaba supervisando todo, pero bueno...
(Sebastián) En el día a día estábamos nosotros. Cada uno tiene su visión de cómo hacer cada cosa y es bueno que haya un productor externo al grupo porque es una visión de afuera, una oreja que está afuera y es mucho mejor. De todos modos salió todo bien y esto nos hizo mucho más fuertes como grupo.
(El Acople) Igual es como que ya tienen mas experiencia porque estuvieron produciendo otras bandas...
(Sebastián) Sí, algunos más, otros menos...
(Hernán) Ese fue también un “chasco” que nos llevamos, pensábamos que lo íbamos a hacer de taquito.
(Sebastián) Una cosa es producir a otro y otra a vos...
(Eduardo) Es difícil decirle a un compañero tuyo “acá tocáte tal cosa”, es un trabajo interno bastante fuerte, pero para bien. Son esas cosas de las que salís fortalecido.
(El Acople) ¿Fue difícil empezar a grabar teniendo en cuenta el éxito de “Chapusong´s”? Era un piso muy alto...
(Hernán) Sí, nos juntamos generalmente en la pieza de Pablito, un piso bastante alto (risas). Por ahí a veces si te ponés a pensar, podés sentirte presionado por un disco que te dio bastante satisfacción a nivel contacto con el publico, a nivel difusión. Pero la forma de laburar fue “uh, traje este tema”, “traje tal otro” y concentrarse en eso y cerrar el disco. Por suerte fue bastante sana esa parte y se trabajó como en cualquier cd de Árbol. Internamente lo vivimos como un disco más y siempre con las mismas ganas de dar lo mejor. Ojalá duremos mucho en este camino que empezamos a recorrer hace diez años y que tanto nos gusta hacer.
De distorsiones y gatos
(El Acople) Si bien hubo mucha tela para cortar con el disco anterior, ¿sentían un poco el pedido de la gente de escuchar temas nuevos?
(Hernán) Fue de los dos lados, porque nosotros también sentíamos que ya era un buen momento para sacar un disco nuevo. Por eso también se dio todo como se dio, de compartir la producción con Gustavo para poder hacer todo en el menor tiempo posible. Como te decía Edu, primero estaba la idea del EP y después fuimos agregando más canciones. Y nada, por suerte se pudo llegar a un disco full.
(Eduardo) También “Chapusong´s” había dado dos y hasta tres vueltas por el país. Ya estaba ese disco. Ya lo había escuchado, por lo menos en Argentina, la gente a la que teníamos alcance hasta ese momento.
(El Acople) En una entrevista con nosotros, antes de tocar por primera vez en El Teatro, ustedes decían: “Distorsionamos desde otro lado”. ¿Desde donde piensan que están distorsionando ahora?
(Hernán) Y... ahora más que nunca la distorsión proviene, no del pedal de distorsión, sino de...
(Sebastián)...del gato. Del maullido del gato (risas).
(Hernán) Sí, tiene bastante distorsión la imagen, bastante over.
(Eduardo) Más que distorsionarlo es descontracturizar... tructurar, descontracturar.
(Hernán) ¿Entendieron? (más risas).
(Eduardo) En el sentido en que de vuelta la banda se transformó en otra cosa y ataca en otro tipo de sentidos y en otro tipo de sentimientos para el que está escuchando. Creo que hay muchas cosas novedosas en “Guau!”. Ya desde la estética nos fuimos directamente al blanco y negro; lo opuesto a “Chapunsongs”. Los opuestos que se plantean en un gato que ladra y también en el hecho de que la misma banda que te hizo divertir y que en muchos medios salía como “uh, son un cago de la risa”, ahora hace canciones con las que te puede hacer llorar.
(El Acople) Igual cuando se escucha el disco, está la coherencia de Árbol...
(Eduardo) Sí, porque por opuestos finalmente todo entra, mientras esté hecho con un nivel. Esa es otra cosa por la que después de terminar el disco dijimos “guau”. De ahí también el nombre. El disco está al mismo nivel de “Chapusong´s” y en algunas cosas, cada uno verá en cuáles, también lo hemos superado.
(Hernán) Árbol es eso: no tener miedo a hacer cosas nuevas, tratar de hacer canciones que nos gusten, que estén buenas y en función de eso estructurar todo. Ponéle, en este nuevo disco no hay charangos, que eran una característica muy propia. Cuando nos dimos cuenta dijimos “bueno, no hay que tener miedo, si no hay ninguna canción que lo pida...”. Incluso hay menos violín, hay más de otras cosas. Hay un jugueteo con cosas medio electrónicas, que sé yo, está bueno. Por ahí en el disco que viene haya mucho más violín, no sabemos todavía.
(Sebastián) O quizás sea todo distorsión al palo.
(Hernán) Todo machaque.
(Sebastián) Hay que ver cómo se va dando... también en función de algo que no hayamos hecho antes. Tratamos de que un tema no entre o quede para más tarde si está más o menos dentro de algo que ya hicimos. Estará en un futuro, en otro lado.
(Eduardo) Un ejemplo de eso es “Cosacuosa”, que fue uno de los últimos demos para “Árbol” (el primer cd). Ese disco estaba lleno de eso, de machaque, de ese tipo de adrenalina, por eso las canciones que entraron fueron “Rosita”, “El baile” y “Luna”, otra cosa. En cambio, “Cosacuosa” para “Chapusong´s” estaba buenísimo, de hecho fue uno de los temas que fue corte de difusión.
(El Acople) Eso muestra también un desprejuicio por parte de la banda. Porque sería fácil repetir siempre la misma formula...
(Eduardo) Es que la misma canción en un contexto se torna reiterativa y monótona pero en otro disco es el triple de potente. Por eso también nos resignamos a no poner algunos temas. Pensamos que quizás puedan servir en otras situaciones. No podés estar diciendo todas las palabras al mismo tiempo.
(Sebastián) Cada canción tiene sentido en relación a las demás. El concepto es muy importante. Si “Canciones” estuviera en otro disco, sería otro tipo de canción. Dentro de “Guau!” tiene un carácter muy irónico. Todo el disco tiene una cosa muy irónica, pero en otro lado quizá el mismo tema tendría otra lectura.
(Eduardo) O si hubiésemos seleccionado todas canciones poperas, porque tenemos canciones más pop.
(Sebastián) Terminamos sacando canciones pop del disco...
(Eduardo) Lo hicimos para que, por ejemplo, “Canciones” tuviese fuerza como una ironía acerca del hit. Si nosotros hacíamos “Canciones” en un disco con todos temas de tipo poperos no hubiera tenido sentido. No estaba bueno y además se hubiera desvirtuado el concepto estético que venimos sosteniendo.
Y ganó la gente
(El Acople) Yendo a cosas más especificas de "Guau!", siguen demostrando que se puede plasmar muchísima energía con temas tranquilos. “El fantasma” es un buen ejemplo.
(Eduardo) Claro. En vez de estar taladrándote el oído con un pedal de distorsión, te está taladrando otro nervio que está en otro lado, no sé donde. Y en vez de estar hablando de que está todo mal -como “Cosacuosa”- en “El fantasma” estamos hablando de otra cosa y por ahí causa lo mismo. Se te pone la piel de gallina, no por el volumen sino por la sutileza. Por eso nosotros seguimos sintiendo que somos una banda pesada, no sé si por el heavy metal, sino por la profundidad. Nos costó muchos años poder llegar a decir lo que te digo. Te empiezan a llegar mails con “tal canción me ayudó para esto” y te das cuenta de que la banda nos excede a nosotros como personas. Las canciones cobran otra dimensión que no te imaginás.
(Sebastián) Nos animamos a ir un poco más a fondo, a meternos en la pileta más allá de los andariveles.
(Eduardo) Y hay que recordar siempre que nuestros discos son discos y son para escucharlos en casa, y que nuestros shows son shows para ir y ahí hay otro tipo de energía. Lo que se llama alegría, que a veces se lo usa como “ay si, que divertido”, peyorativamente, puede ser algo muy importante, y puede llegar a ser algo contracultural en una sociedad que te impone todo grito, todo mal, todo muerte. Que haya alegría. Para nosotros la alegría es una cosa importante y profunda.
(El Acople) Por otro lado, finalmente grabaron “Ji ji ji”, plasmaron ese momento especial que se daba sólo en vivo. ¿Cómo fue la decisión?
(Eduardo) Nos ganaron (risas).
(Hernán) Estaba buena la idea de hacerlo y de paso aprovechamos esa instancia para mejorar un poco el arreglo. Tiene algunos cambios con respecto a la versión que hacíamos en vivo. Pensamos más cada voz. Aparte está bueno porque algunos de nosotros tenemos alguna formación clásica. Eso te da herramientas. Estudiar en un conservatorio no va a hacer que hagas un tema de los Redondos versión coral, pero sí te va a dar las herramientas para que suene como clásico. Esa era la idea.
(El Acople) ¿Cómo es eso de que les ganaron?
(Sebastián) En primera instancia era un cover que iba a ir cambiando todo el tiempo, algo pasajero. Después dijimos “vamos a hacer uno de Soda y de otros”, pero “Ji ji ji” fue el más fuerte.
(Hernán) En un momento llegamos a hacer “Masacre en el Puticlub”. Pero al lado de “Ji ji ji” no estaba tan bueno. Es un himno a full y así coral es bastante potente. Fue como un acto de justicia meterlo en el disco.
Gauchos travestis y chicos tatuados
(El Acople) En “Chapusong´s” empezaron a escribir un poco más sobre el amor. Eso en el primer trabajo no aparecía. ¿Cómo se sintieron en este disco a la hora de componer?
(Eduardo) Las formas son todas muy diferentes y en todas nos sentimos diferentes, así que intentamos que despierten un sentimiento distinto en cada canción. Sí profundizamos esa veta de animarnos a más. Se abrió el espectro, se habla de muchas más cosas. Algo interesante es que nuestros temas tienen muchas lecturas. En “Chapusong´s”, en realidad, cuando hablábamos de amor, no éramos tan directos.
(El Acople) ¿Y qué hay nuevo ahora?
(Eduardo) Por ejemplo, en “Soylazoila” se toma el folclore de una manera bastante irreverente porque se lo combina con el tango. Hay una historia de amor deforme porque el gaucho y el malevo terminan siendo novios y uno se hace travesti. Musicalmente, en ese tema el amor va más por lo musical que desde el amor deforme de la letra, porque a través de la guitarra criolla el tango de la vieja escuela termina ensamblado con el folclore en una mezcla que, por lo menos yo, nunca había escuchado.
(El Acople) Hablabas de tomar el folclore de manera irreverente. Es fuerte cantar un tema como “Chikanoréxica” para un público que en parte hace unos años gritaba “la cumbia es una mierda” de la mano de El Otro Yo pero que ahora está bailando...
(Eduardo) Igual en ese show que EOY dijo eso, uno de los coristas de Bersuit dijo después que “la cumbia es una masa”. En realidad es la relación con un estilo que te pone en conflicto con todo lo que sos, porque es un estilo que viene de un estrato social al que por ahí no pertenecés. Por ahí algunos lo desprestigian por un sonido berreta pero terminó metiéndose en la cultura popular.
(Hernán) Antes era como la cosa de las clases bajas y en realidad vos vas a un boliche cheto y también hay sonidos berretas, en vez de en forma de cumbia en forma de música electrónica (risas). Lo de la cumbia también fue apareciendo de a poco. “Ya se” de “Chapusong´s” tiene una parte cumbia en la que la gente se subía al escenario a bailar, cagándose de risa. Y era publico de Árbol, con remeras de bandas de rock, y todo bien.
(Eduardo) También hay una irreverencia al publico, porque la mayoría de nuestra gente está tatuada y en el disco está esa cumbia villera y hay un arreglo coral a lo Bach de un tema de los Redonditos de Ricota. Ahí es donde tiene sentido la cumbia villera. Ahí hay distorsión. Si vos ponés un disco con distorsión, que todo el tiempo tiene el pedal pisado, termina no distorsionando, termina sonando chato.
Debutando en primera
(El Acople) Finalmente con “Guau!” desembocan en Obras ¿qué loco, no?
(Hernán) La verdad que es increíble, todos nosotros fuimos ahí a ver bandas en distintos momentos de nuestra vida y era como el sueño, como una fantasía. Difícilmente pensamos que podía pasar. Por un lado tiene toda esa cosa shockeante y por otro lado también está la sensación como de naturalidad, no de agrandado, sino porque no se dio de la noche a la mañana. Hubo mucho laburo en el medio y fue todo paulatino. Cuando tocamos en Cemento lo mismo; primero tocamos de soporte una vez con Attaque, otra vez con Molotov y Control Machete, después solos, también El Teatro... todo tiene como ese valor especial.
(Eduardo) Paso a paso.
(Hernán) Esa institución que es el paso a paso.
(El Acople) ¿Hay nervios?
(Hernán) Nervios no, pero siempre tenés el vértigo y la ansiedad de saber qué va a pasar. De nuestro lado hace rato que estamos con la iluminación y la escenografía. La lista de temas la estamos ajustando.
(El Acople) ¿Qué vamos a ver?
(Hernán) Estamos preparando un par de novedades fuertes. Veremos si las podemos realizar. Todavía estamos decidiéndolo y por eso no puedo decir nada. Por ahí empiezo a boquear cualquiera y al final no las hacemos...
RECUADRO: La cofradía
No sólo Árbol está llegando a Obras, sino que un batallón de grupos como Kapanga, Karamelo Santo o Carajo también están empezando a tocar en lugares de gran convocatoria. Aquí la agrupación de Haedo nos habla sobre este fenómeno.
(Hernán) Yo estuve en Cromañón (show de Carajo) y estaba todo lleno y era impresionante ver cómo la gente estaba prendida fuego, saltando y cantando todos los temas. Hace poco en Córdoba, en un festival, nos encontramos con Kapanga y Carajo y se armaba como una cofradía de músicos que se prestaban en el show de otro, que son invitados a cantar un tema, a tocar la guitarra. Es muy divertido y está buenísimo, estamos contentos con la interacción que hay.
(Eduardo) También tiene que ver con un cambio en el público que puede compartir gustos que antes eran...
(Hernán) ... Casi enemigos (risas).
(Sebastián) Somos todos grupos difíciles de encasillar en un estilo. Eso está bueno.
Estadía:
Poco más de cuarenta minutos
Paisaje:
Oficinas de Universal Music
Clima:
Cálido
Estimulante:
Gaseosas varias, agua y medialunas
Tercer tiempo:
Charla y sesión de fotos
Entrevista: Nacho Girón y Aníbal Levaggi (Redacción de El Acople)
Un largo viaje recorrieron los chicos de Árbol desde su Haedo natal hasta el estadio de Obras, donde debutarán tocando solos el próximo 17 de diciembre. En el camino hay cuatro discos y giras varias por todo el país, además de que el grupo se transformó en numero puesto para cualquier festival que se haga. Estuvimos dialogando con Eduardo Schmidt, Sebastián Bianchini y Hernán Bruckner en las oficinas de Universal, medialunas de por medio e intentando despegar las almohadas de nuestras cabezas.
(El Acople) ¿Cómo fue el proceso hasta que salió “Guau!”?
(Eduardo) Se fue modificando a lo largo de la grabación. También todo el concepto del disco. Al principio iba a ser un EP de 7 canciones pero nos parecía que a la gente le teníamos que dar un larga duración. Entonces hicimos más canciones, reformamos algunas otras, y bueno, llegamos a estos doce temas. El otro proyecto era más con rarezas pero seguimos pensando que teníamos que sacar un compact. Toda la primera parte de pre-producción y la grabación de bases las produjo Santaolalla, y la última etapa del disco, overdubs y mezcla la produjimos nosotros porque Gustavo estaba a mil. Llegamos a coproducir el disco juntos por la confianza que él tiene en nosotros; fue una situación bastante especial. Era la primera vez que nos pasaba. Nos tuvimos que amoldar a eso, redistribuir roles internos dentro del grupo a la hora de grabar. Es una situación muy difícil para cualquier grupo, por eso siempre es necesaria una persona de afuera. Gustavo estaba supervisando todo, pero bueno...
(Sebastián) En el día a día estábamos nosotros. Cada uno tiene su visión de cómo hacer cada cosa y es bueno que haya un productor externo al grupo porque es una visión de afuera, una oreja que está afuera y es mucho mejor. De todos modos salió todo bien y esto nos hizo mucho más fuertes como grupo.
(El Acople) Igual es como que ya tienen mas experiencia porque estuvieron produciendo otras bandas...
(Sebastián) Sí, algunos más, otros menos...
(Hernán) Ese fue también un “chasco” que nos llevamos, pensábamos que lo íbamos a hacer de taquito.
(Sebastián) Una cosa es producir a otro y otra a vos...
(Eduardo) Es difícil decirle a un compañero tuyo “acá tocáte tal cosa”, es un trabajo interno bastante fuerte, pero para bien. Son esas cosas de las que salís fortalecido.
(El Acople) ¿Fue difícil empezar a grabar teniendo en cuenta el éxito de “Chapusong´s”? Era un piso muy alto...
(Hernán) Sí, nos juntamos generalmente en la pieza de Pablito, un piso bastante alto (risas). Por ahí a veces si te ponés a pensar, podés sentirte presionado por un disco que te dio bastante satisfacción a nivel contacto con el publico, a nivel difusión. Pero la forma de laburar fue “uh, traje este tema”, “traje tal otro” y concentrarse en eso y cerrar el disco. Por suerte fue bastante sana esa parte y se trabajó como en cualquier cd de Árbol. Internamente lo vivimos como un disco más y siempre con las mismas ganas de dar lo mejor. Ojalá duremos mucho en este camino que empezamos a recorrer hace diez años y que tanto nos gusta hacer.
De distorsiones y gatos
(El Acople) Si bien hubo mucha tela para cortar con el disco anterior, ¿sentían un poco el pedido de la gente de escuchar temas nuevos?
(Hernán) Fue de los dos lados, porque nosotros también sentíamos que ya era un buen momento para sacar un disco nuevo. Por eso también se dio todo como se dio, de compartir la producción con Gustavo para poder hacer todo en el menor tiempo posible. Como te decía Edu, primero estaba la idea del EP y después fuimos agregando más canciones. Y nada, por suerte se pudo llegar a un disco full.
(Eduardo) También “Chapusong´s” había dado dos y hasta tres vueltas por el país. Ya estaba ese disco. Ya lo había escuchado, por lo menos en Argentina, la gente a la que teníamos alcance hasta ese momento.
(El Acople) En una entrevista con nosotros, antes de tocar por primera vez en El Teatro, ustedes decían: “Distorsionamos desde otro lado”. ¿Desde donde piensan que están distorsionando ahora?
(Hernán) Y... ahora más que nunca la distorsión proviene, no del pedal de distorsión, sino de...
(Sebastián)...del gato. Del maullido del gato (risas).
(Hernán) Sí, tiene bastante distorsión la imagen, bastante over.
(Eduardo) Más que distorsionarlo es descontracturizar... tructurar, descontracturar.
(Hernán) ¿Entendieron? (más risas).
(Eduardo) En el sentido en que de vuelta la banda se transformó en otra cosa y ataca en otro tipo de sentidos y en otro tipo de sentimientos para el que está escuchando. Creo que hay muchas cosas novedosas en “Guau!”. Ya desde la estética nos fuimos directamente al blanco y negro; lo opuesto a “Chapunsongs”. Los opuestos que se plantean en un gato que ladra y también en el hecho de que la misma banda que te hizo divertir y que en muchos medios salía como “uh, son un cago de la risa”, ahora hace canciones con las que te puede hacer llorar.
(El Acople) Igual cuando se escucha el disco, está la coherencia de Árbol...
(Eduardo) Sí, porque por opuestos finalmente todo entra, mientras esté hecho con un nivel. Esa es otra cosa por la que después de terminar el disco dijimos “guau”. De ahí también el nombre. El disco está al mismo nivel de “Chapusong´s” y en algunas cosas, cada uno verá en cuáles, también lo hemos superado.
(Hernán) Árbol es eso: no tener miedo a hacer cosas nuevas, tratar de hacer canciones que nos gusten, que estén buenas y en función de eso estructurar todo. Ponéle, en este nuevo disco no hay charangos, que eran una característica muy propia. Cuando nos dimos cuenta dijimos “bueno, no hay que tener miedo, si no hay ninguna canción que lo pida...”. Incluso hay menos violín, hay más de otras cosas. Hay un jugueteo con cosas medio electrónicas, que sé yo, está bueno. Por ahí en el disco que viene haya mucho más violín, no sabemos todavía.
(Sebastián) O quizás sea todo distorsión al palo.
(Hernán) Todo machaque.
(Sebastián) Hay que ver cómo se va dando... también en función de algo que no hayamos hecho antes. Tratamos de que un tema no entre o quede para más tarde si está más o menos dentro de algo que ya hicimos. Estará en un futuro, en otro lado.
(Eduardo) Un ejemplo de eso es “Cosacuosa”, que fue uno de los últimos demos para “Árbol” (el primer cd). Ese disco estaba lleno de eso, de machaque, de ese tipo de adrenalina, por eso las canciones que entraron fueron “Rosita”, “El baile” y “Luna”, otra cosa. En cambio, “Cosacuosa” para “Chapusong´s” estaba buenísimo, de hecho fue uno de los temas que fue corte de difusión.
(El Acople) Eso muestra también un desprejuicio por parte de la banda. Porque sería fácil repetir siempre la misma formula...
(Eduardo) Es que la misma canción en un contexto se torna reiterativa y monótona pero en otro disco es el triple de potente. Por eso también nos resignamos a no poner algunos temas. Pensamos que quizás puedan servir en otras situaciones. No podés estar diciendo todas las palabras al mismo tiempo.
(Sebastián) Cada canción tiene sentido en relación a las demás. El concepto es muy importante. Si “Canciones” estuviera en otro disco, sería otro tipo de canción. Dentro de “Guau!” tiene un carácter muy irónico. Todo el disco tiene una cosa muy irónica, pero en otro lado quizá el mismo tema tendría otra lectura.
(Eduardo) O si hubiésemos seleccionado todas canciones poperas, porque tenemos canciones más pop.
(Sebastián) Terminamos sacando canciones pop del disco...
(Eduardo) Lo hicimos para que, por ejemplo, “Canciones” tuviese fuerza como una ironía acerca del hit. Si nosotros hacíamos “Canciones” en un disco con todos temas de tipo poperos no hubiera tenido sentido. No estaba bueno y además se hubiera desvirtuado el concepto estético que venimos sosteniendo.
Y ganó la gente
(El Acople) Yendo a cosas más especificas de "Guau!", siguen demostrando que se puede plasmar muchísima energía con temas tranquilos. “El fantasma” es un buen ejemplo.
(Eduardo) Claro. En vez de estar taladrándote el oído con un pedal de distorsión, te está taladrando otro nervio que está en otro lado, no sé donde. Y en vez de estar hablando de que está todo mal -como “Cosacuosa”- en “El fantasma” estamos hablando de otra cosa y por ahí causa lo mismo. Se te pone la piel de gallina, no por el volumen sino por la sutileza. Por eso nosotros seguimos sintiendo que somos una banda pesada, no sé si por el heavy metal, sino por la profundidad. Nos costó muchos años poder llegar a decir lo que te digo. Te empiezan a llegar mails con “tal canción me ayudó para esto” y te das cuenta de que la banda nos excede a nosotros como personas. Las canciones cobran otra dimensión que no te imaginás.
(Sebastián) Nos animamos a ir un poco más a fondo, a meternos en la pileta más allá de los andariveles.
(Eduardo) Y hay que recordar siempre que nuestros discos son discos y son para escucharlos en casa, y que nuestros shows son shows para ir y ahí hay otro tipo de energía. Lo que se llama alegría, que a veces se lo usa como “ay si, que divertido”, peyorativamente, puede ser algo muy importante, y puede llegar a ser algo contracultural en una sociedad que te impone todo grito, todo mal, todo muerte. Que haya alegría. Para nosotros la alegría es una cosa importante y profunda.
(El Acople) Por otro lado, finalmente grabaron “Ji ji ji”, plasmaron ese momento especial que se daba sólo en vivo. ¿Cómo fue la decisión?
(Eduardo) Nos ganaron (risas).
(Hernán) Estaba buena la idea de hacerlo y de paso aprovechamos esa instancia para mejorar un poco el arreglo. Tiene algunos cambios con respecto a la versión que hacíamos en vivo. Pensamos más cada voz. Aparte está bueno porque algunos de nosotros tenemos alguna formación clásica. Eso te da herramientas. Estudiar en un conservatorio no va a hacer que hagas un tema de los Redondos versión coral, pero sí te va a dar las herramientas para que suene como clásico. Esa era la idea.
(El Acople) ¿Cómo es eso de que les ganaron?
(Sebastián) En primera instancia era un cover que iba a ir cambiando todo el tiempo, algo pasajero. Después dijimos “vamos a hacer uno de Soda y de otros”, pero “Ji ji ji” fue el más fuerte.
(Hernán) En un momento llegamos a hacer “Masacre en el Puticlub”. Pero al lado de “Ji ji ji” no estaba tan bueno. Es un himno a full y así coral es bastante potente. Fue como un acto de justicia meterlo en el disco.
Gauchos travestis y chicos tatuados
(El Acople) En “Chapusong´s” empezaron a escribir un poco más sobre el amor. Eso en el primer trabajo no aparecía. ¿Cómo se sintieron en este disco a la hora de componer?
(Eduardo) Las formas son todas muy diferentes y en todas nos sentimos diferentes, así que intentamos que despierten un sentimiento distinto en cada canción. Sí profundizamos esa veta de animarnos a más. Se abrió el espectro, se habla de muchas más cosas. Algo interesante es que nuestros temas tienen muchas lecturas. En “Chapusong´s”, en realidad, cuando hablábamos de amor, no éramos tan directos.
(El Acople) ¿Y qué hay nuevo ahora?
(Eduardo) Por ejemplo, en “Soylazoila” se toma el folclore de una manera bastante irreverente porque se lo combina con el tango. Hay una historia de amor deforme porque el gaucho y el malevo terminan siendo novios y uno se hace travesti. Musicalmente, en ese tema el amor va más por lo musical que desde el amor deforme de la letra, porque a través de la guitarra criolla el tango de la vieja escuela termina ensamblado con el folclore en una mezcla que, por lo menos yo, nunca había escuchado.
(El Acople) Hablabas de tomar el folclore de manera irreverente. Es fuerte cantar un tema como “Chikanoréxica” para un público que en parte hace unos años gritaba “la cumbia es una mierda” de la mano de El Otro Yo pero que ahora está bailando...
(Eduardo) Igual en ese show que EOY dijo eso, uno de los coristas de Bersuit dijo después que “la cumbia es una masa”. En realidad es la relación con un estilo que te pone en conflicto con todo lo que sos, porque es un estilo que viene de un estrato social al que por ahí no pertenecés. Por ahí algunos lo desprestigian por un sonido berreta pero terminó metiéndose en la cultura popular.
(Hernán) Antes era como la cosa de las clases bajas y en realidad vos vas a un boliche cheto y también hay sonidos berretas, en vez de en forma de cumbia en forma de música electrónica (risas). Lo de la cumbia también fue apareciendo de a poco. “Ya se” de “Chapusong´s” tiene una parte cumbia en la que la gente se subía al escenario a bailar, cagándose de risa. Y era publico de Árbol, con remeras de bandas de rock, y todo bien.
(Eduardo) También hay una irreverencia al publico, porque la mayoría de nuestra gente está tatuada y en el disco está esa cumbia villera y hay un arreglo coral a lo Bach de un tema de los Redonditos de Ricota. Ahí es donde tiene sentido la cumbia villera. Ahí hay distorsión. Si vos ponés un disco con distorsión, que todo el tiempo tiene el pedal pisado, termina no distorsionando, termina sonando chato.
Debutando en primera
(El Acople) Finalmente con “Guau!” desembocan en Obras ¿qué loco, no?
(Hernán) La verdad que es increíble, todos nosotros fuimos ahí a ver bandas en distintos momentos de nuestra vida y era como el sueño, como una fantasía. Difícilmente pensamos que podía pasar. Por un lado tiene toda esa cosa shockeante y por otro lado también está la sensación como de naturalidad, no de agrandado, sino porque no se dio de la noche a la mañana. Hubo mucho laburo en el medio y fue todo paulatino. Cuando tocamos en Cemento lo mismo; primero tocamos de soporte una vez con Attaque, otra vez con Molotov y Control Machete, después solos, también El Teatro... todo tiene como ese valor especial.
(Eduardo) Paso a paso.
(Hernán) Esa institución que es el paso a paso.
(El Acople) ¿Hay nervios?
(Hernán) Nervios no, pero siempre tenés el vértigo y la ansiedad de saber qué va a pasar. De nuestro lado hace rato que estamos con la iluminación y la escenografía. La lista de temas la estamos ajustando.
(El Acople) ¿Qué vamos a ver?
(Hernán) Estamos preparando un par de novedades fuertes. Veremos si las podemos realizar. Todavía estamos decidiéndolo y por eso no puedo decir nada. Por ahí empiezo a boquear cualquiera y al final no las hacemos...
RECUADRO: La cofradía
No sólo Árbol está llegando a Obras, sino que un batallón de grupos como Kapanga, Karamelo Santo o Carajo también están empezando a tocar en lugares de gran convocatoria. Aquí la agrupación de Haedo nos habla sobre este fenómeno.
(Hernán) Yo estuve en Cromañón (show de Carajo) y estaba todo lleno y era impresionante ver cómo la gente estaba prendida fuego, saltando y cantando todos los temas. Hace poco en Córdoba, en un festival, nos encontramos con Kapanga y Carajo y se armaba como una cofradía de músicos que se prestaban en el show de otro, que son invitados a cantar un tema, a tocar la guitarra. Es muy divertido y está buenísimo, estamos contentos con la interacción que hay.
(Eduardo) También tiene que ver con un cambio en el público que puede compartir gustos que antes eran...
(Hernán) ... Casi enemigos (risas).
(Sebastián) Somos todos grupos difíciles de encasillar en un estilo. Eso está bueno.
Estadía:
Poco más de cuarenta minutos
Paisaje:
Oficinas de Universal Music
Clima:
Cálido
Estimulante:
Gaseosas varias, agua y medialunas
Tercer tiempo:
Charla y sesión de fotos
Entrevista: Nacho Girón y Aníbal Levaggi (Redacción de El Acople)
“Nuestra música es fresca”
“Protestar ante la injusticia es fácil. Devolver violencia ante la violencia es usual. Anonimato hace referencia a los millones de seres anónimos que diariamente entregan amor en cada uno de sus actos, dándole al mundo lo único que vale la pena tener”, adelanta la agrupación.
Así expresa su filosofía esta banda de siete músicos y tan sólo un disco. Dueños de un rock que se mueve como pez en el agua a través de distintos matices rítmicos, y con una seguridad sorprendente a la hora de hablar de su propio proyecto, los violeros José Luis Torres y Pablo Kuschniroff, junto con el baterista Gustavo Eppel, cuentan sobre el comienzo de Anonimato, su propuesta y por qué aseguran que su material marcará un hito.
“Llegar a un sonido rico”
(El Acople) Anonimato surgió por casualidad, ¿no? Según parece no hubo de movida una idea concreta, sino que la cosa se fue dando...
(Pablo) En realidad no. La idea desde un comienzo fue la de llegar a un sonido rico, que nos despegue del under y del cuarteto de rock clásico. En pos de ese objetivo fue que se fueron sumando los músicos.
(José) La idea original nació junto con Pablo. Algo interior me llevaba a intentar armar una banda, mejor dicho una “BigBand”, y aquí estamos.
(Gustavo) Con Pablo veníamos tocando en otra banda. La cosa no iba para ningún lado y siempre lo mismo. En un momento hubo un click, nos miramos y dijimos... “¿Por qué no? ¡Armemos algo diferente!”. Fue ahí que la cosa empezó a fluir.
(El Acople) ¿Cómo fueron encontrando los ritmos que mejor pegaban con la banda?
(Pablo) Prueba y error. Casi todos los integrantes componen en una amplia variedad de géneros acorde a sus influencias y así se van probando temas en la sala. Quedan los que nos conforman a todos.
(José) Creo que básicamente la banda tiene mi estilo, y le gusta a la gran mayoría. Pero el laburo final lo hacemos entre todos...
(Gustavo) ... Pobre José Luis (risas), él trae algo y se lo reformamos como a un auto el Tunning.
(El Acople) ¿Cómo pueden explicar el concepto del nombre de la agrupación? ¿La idea es despertar expectativas con eso?
(Pablo) Creo que Anonimato es una palabra mágica, que despierta diferentes interpretaciones según quien la pronuncie. Las mayores contribuciones a la vida en nuestra sociedad son anónimas, lejos del brillo y la ambivalencia de lo público.
(Gustavo) Las palabras de Pablo son perfectas para describir el mito del nombre. Además teníamos que encontrar un equilibrio entre nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y el bendito marketing.
“No había alternativas”
(El Acople) ¿Cómo fue la experiencia de llegar a un estudio de grabación?
(Pablo) Muy buena, y exigente. Desde el principio teníamos el objetivo de hacer un buen disco. No había alternativas. Eso implicó un gran esfuerzo y sacrificio de todos en la banda y poner a prueba los nervios de varios.
(Gustavo) Si bien yo ya tenia experiencia de haber estado en un estudio en el año 91, esta vez me superó y me exigió al máximo. Tanto es así que me obligó a perfeccionarme y ahí sacamos a relucir trapitos y descubrimos distintas facetas de cada uno. Creo que nos unió mucho mas.
(José) Fue mi primera experiencia y realmente me asombré con el resultado que obtuvimos, así que espero repetirla el año que viene, con el segundo disco.
(El Acople) ¿Al estudio fueron con la idea clara de lo querían hacer o con la intención de "que salga lo que pinte"?
(Pablo) Casi todos llegamos al estudio suponiendo que sabíamos qué hacer, con los temas casi arreglados de comienzo a fin, y a pesar de que tuvimos que aprender mucho, el trabajo fue muy ordenado y minucioso. Hay que destacar la colaboración de Pablo Rabinovich que colaboró mejorando y proponiendo arreglos y que realizó su trabajo de ingeniería de manera impecable. También se incorporaron muchas cosas que surgieron creativamente en las sesiones de grabación.
(El Acople) ¿Qué escuchan cuando ponen el cd en su casa?
(Pablo) Es bárbaro escucharlo en tercera persona y poder apreciarlo a cuatro pasos de distancia.
(José) Un trabajo impecable.
(Gustavo) Siempre trato de escucharlo con alguien al lado. Disfruto ver a la gente moviendo el pie al ritmo de la música, o tarareando algún estribillo, “eso me llena el alma” (se refiere a la letra de uno de los temas del primer disco).
“Es música para celebrar la vida”
(El Acople) ¿Puede ser que a pesar de la oscuridad que sugiere el nombre "Anonimato" la música que proponen muestre una frescura que sorprende?
(Pablo) Nuestra música es fresca, porque la inspiración para hacerla no viene desde la depresión ni el desenfreno. Es música para “celebrar” la vida. No somos un grupo de muertos-vivos, ni un grupo de desenfrenados. Somos un grupo de personas que sabe disfrutar la vida incluso con las terribles limitaciones que te imprime el entorno. Y eso es lo que tratamos de transmitir.
(Gustavo) También queremos sorprender y borrar la oscuridad que hay dentro de la gente.
(El Acople) ¿Puede ponérsele algún rótulo musical a lo que hacen?
(Pablo) Descreo de los rótulos. Creo que son sólo para armar catálogos de venta. Desde ese punto de vista, no me preocupa mucho. Podríamos decir que Anonimato, en realidad, es una fusión de estilos muy particular, pero no encuentro alguna banda para agrupar junto a la nuestra.
(El Acople) ¿Qué aspecto sería el novedoso de "Anonimato"?
(Pablo) Novedoso en la música no hay nada. Desde hace unos dos siglos que está todo dicho. No hay ninguna combinación melódica ni armónica que uno toque que no haya sido compuesta por un clásico. Mi máxima ambición es que la gente que nos escuche disfrute el momento y celebre la vida con nosotros, ese rosario de hechos cotidianos en el cual escuchar a Anonimato sea un momento grato más.
(El Acople) ¿Y qué sigue ahora?
(Pablo) A corto plazo queremos seguir presentando y produciendo nuestro álbum debut. Para 2005 esperamos grabar el segundo material, sobre el cual ya estamos trabajando. A largo plazo, esperamos poder marcar nuestra huella -grande ó pequeña- en la música.
RECUADRO: Dejando huellas
Además de la merecida confianza que la banda tiene en su futuro, hay una confianza especial que divulga a los cuatro vientos. “Nuestro disco marcará un hito!”. Pero, ¿por qué?
(Pablo) Te puedo responder con otra pregunta: ¿hace cuánto que no escuchás un disco debut de esta calidad que no esté compuesto por compositores profesionales, arreglado por arregladores profesionales y producido una discográfica? Para nosotros ya es un hito haber conseguido un disco así, en base a sacrificio personal y dedicación, sin ninguna de las ayuditas que mencioné.
(José) Porque hasta ahora nadie hizo este estilo de música. Fijáte que muchas bandas “copian” estilos que no son propios. Escuché muchas agrupaciones pero ninguna con nuestro estilo musical.
(Gustavo) Además, porque hay una porción del planeta que estaba esperando nuestra música. Cada vez que alguien escucha el disco, lo vuelve a escuchar y a escuchar y se engancha mucho; gente que ni conocemos nos manda mensajes diciendo que se contagian de los temas y que se les pegan. Por eso y por la fe que le tenemos a este material es que ¡marcaremos un hito!
Fecha de nacimiento:
2003
Cantidad de integrantes:
Siete
Cantidad de discos:
Uno, y otro en camino
EL detalle:
Se acaba de editar la segunda edición del cd debut
Sitio para contactarlos:
www.anonimato.com.ar
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
“Protestar ante la injusticia es fácil. Devolver violencia ante la violencia es usual. Anonimato hace referencia a los millones de seres anónimos que diariamente entregan amor en cada uno de sus actos, dándole al mundo lo único que vale la pena tener”, adelanta la agrupación.
Así expresa su filosofía esta banda de siete músicos y tan sólo un disco. Dueños de un rock que se mueve como pez en el agua a través de distintos matices rítmicos, y con una seguridad sorprendente a la hora de hablar de su propio proyecto, los violeros José Luis Torres y Pablo Kuschniroff, junto con el baterista Gustavo Eppel, cuentan sobre el comienzo de Anonimato, su propuesta y por qué aseguran que su material marcará un hito.
“Llegar a un sonido rico”
(El Acople) Anonimato surgió por casualidad, ¿no? Según parece no hubo de movida una idea concreta, sino que la cosa se fue dando...
(Pablo) En realidad no. La idea desde un comienzo fue la de llegar a un sonido rico, que nos despegue del under y del cuarteto de rock clásico. En pos de ese objetivo fue que se fueron sumando los músicos.
(José) La idea original nació junto con Pablo. Algo interior me llevaba a intentar armar una banda, mejor dicho una “BigBand”, y aquí estamos.
(Gustavo) Con Pablo veníamos tocando en otra banda. La cosa no iba para ningún lado y siempre lo mismo. En un momento hubo un click, nos miramos y dijimos... “¿Por qué no? ¡Armemos algo diferente!”. Fue ahí que la cosa empezó a fluir.
(El Acople) ¿Cómo fueron encontrando los ritmos que mejor pegaban con la banda?
(Pablo) Prueba y error. Casi todos los integrantes componen en una amplia variedad de géneros acorde a sus influencias y así se van probando temas en la sala. Quedan los que nos conforman a todos.
(José) Creo que básicamente la banda tiene mi estilo, y le gusta a la gran mayoría. Pero el laburo final lo hacemos entre todos...
(Gustavo) ... Pobre José Luis (risas), él trae algo y se lo reformamos como a un auto el Tunning.
(El Acople) ¿Cómo pueden explicar el concepto del nombre de la agrupación? ¿La idea es despertar expectativas con eso?
(Pablo) Creo que Anonimato es una palabra mágica, que despierta diferentes interpretaciones según quien la pronuncie. Las mayores contribuciones a la vida en nuestra sociedad son anónimas, lejos del brillo y la ambivalencia de lo público.
(Gustavo) Las palabras de Pablo son perfectas para describir el mito del nombre. Además teníamos que encontrar un equilibrio entre nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y el bendito marketing.
“No había alternativas”
(El Acople) ¿Cómo fue la experiencia de llegar a un estudio de grabación?
(Pablo) Muy buena, y exigente. Desde el principio teníamos el objetivo de hacer un buen disco. No había alternativas. Eso implicó un gran esfuerzo y sacrificio de todos en la banda y poner a prueba los nervios de varios.
(Gustavo) Si bien yo ya tenia experiencia de haber estado en un estudio en el año 91, esta vez me superó y me exigió al máximo. Tanto es así que me obligó a perfeccionarme y ahí sacamos a relucir trapitos y descubrimos distintas facetas de cada uno. Creo que nos unió mucho mas.
(José) Fue mi primera experiencia y realmente me asombré con el resultado que obtuvimos, así que espero repetirla el año que viene, con el segundo disco.
(El Acople) ¿Al estudio fueron con la idea clara de lo querían hacer o con la intención de "que salga lo que pinte"?
(Pablo) Casi todos llegamos al estudio suponiendo que sabíamos qué hacer, con los temas casi arreglados de comienzo a fin, y a pesar de que tuvimos que aprender mucho, el trabajo fue muy ordenado y minucioso. Hay que destacar la colaboración de Pablo Rabinovich que colaboró mejorando y proponiendo arreglos y que realizó su trabajo de ingeniería de manera impecable. También se incorporaron muchas cosas que surgieron creativamente en las sesiones de grabación.
(El Acople) ¿Qué escuchan cuando ponen el cd en su casa?
(Pablo) Es bárbaro escucharlo en tercera persona y poder apreciarlo a cuatro pasos de distancia.
(José) Un trabajo impecable.
(Gustavo) Siempre trato de escucharlo con alguien al lado. Disfruto ver a la gente moviendo el pie al ritmo de la música, o tarareando algún estribillo, “eso me llena el alma” (se refiere a la letra de uno de los temas del primer disco).
“Es música para celebrar la vida”
(El Acople) ¿Puede ser que a pesar de la oscuridad que sugiere el nombre "Anonimato" la música que proponen muestre una frescura que sorprende?
(Pablo) Nuestra música es fresca, porque la inspiración para hacerla no viene desde la depresión ni el desenfreno. Es música para “celebrar” la vida. No somos un grupo de muertos-vivos, ni un grupo de desenfrenados. Somos un grupo de personas que sabe disfrutar la vida incluso con las terribles limitaciones que te imprime el entorno. Y eso es lo que tratamos de transmitir.
(Gustavo) También queremos sorprender y borrar la oscuridad que hay dentro de la gente.
(El Acople) ¿Puede ponérsele algún rótulo musical a lo que hacen?
(Pablo) Descreo de los rótulos. Creo que son sólo para armar catálogos de venta. Desde ese punto de vista, no me preocupa mucho. Podríamos decir que Anonimato, en realidad, es una fusión de estilos muy particular, pero no encuentro alguna banda para agrupar junto a la nuestra.
(El Acople) ¿Qué aspecto sería el novedoso de "Anonimato"?
(Pablo) Novedoso en la música no hay nada. Desde hace unos dos siglos que está todo dicho. No hay ninguna combinación melódica ni armónica que uno toque que no haya sido compuesta por un clásico. Mi máxima ambición es que la gente que nos escuche disfrute el momento y celebre la vida con nosotros, ese rosario de hechos cotidianos en el cual escuchar a Anonimato sea un momento grato más.
(El Acople) ¿Y qué sigue ahora?
(Pablo) A corto plazo queremos seguir presentando y produciendo nuestro álbum debut. Para 2005 esperamos grabar el segundo material, sobre el cual ya estamos trabajando. A largo plazo, esperamos poder marcar nuestra huella -grande ó pequeña- en la música.
RECUADRO: Dejando huellas
Además de la merecida confianza que la banda tiene en su futuro, hay una confianza especial que divulga a los cuatro vientos. “Nuestro disco marcará un hito!”. Pero, ¿por qué?
(Pablo) Te puedo responder con otra pregunta: ¿hace cuánto que no escuchás un disco debut de esta calidad que no esté compuesto por compositores profesionales, arreglado por arregladores profesionales y producido una discográfica? Para nosotros ya es un hito haber conseguido un disco así, en base a sacrificio personal y dedicación, sin ninguna de las ayuditas que mencioné.
(José) Porque hasta ahora nadie hizo este estilo de música. Fijáte que muchas bandas “copian” estilos que no son propios. Escuché muchas agrupaciones pero ninguna con nuestro estilo musical.
(Gustavo) Además, porque hay una porción del planeta que estaba esperando nuestra música. Cada vez que alguien escucha el disco, lo vuelve a escuchar y a escuchar y se engancha mucho; gente que ni conocemos nos manda mensajes diciendo que se contagian de los temas y que se les pegan. Por eso y por la fe que le tenemos a este material es que ¡marcaremos un hito!
Fecha de nacimiento:
2003
Cantidad de integrantes:
Siete
Cantidad de discos:
Uno, y otro en camino
EL detalle:
Se acaba de editar la segunda edición del cd debut
Sitio para contactarlos:
www.anonimato.com.ar
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