La banda oriunda de Haedo sigue fortaleciendo sus raíces con recitales contundentes que pintan de todos los colores su importante crecimiento en este último tiempo. Fue la primera vez que llenaron un lugar tan grande en Capital, demostrando que les espera un excitante futuro.
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¿Quién no tiene un árbol en la esquina de su casa? Todo el mundo, pero seguramente nadie posee uno tan especial. Éste nació allá por 1994 en Haedo, sólo con cinco ramas bien fuertes y artísticamente concebidas. Los que lo fueron regando para que se desarrolle sano, los que lo vieron con el típico color verde del verano o el gris más triste del invierno, hoy no pueden creer su notable crecimiento. Es por eso que aquel árbol logró con indescriptible esfuerzo afirmar sus raíces, por primera vez, en El Teatro. Machaque, emoción, humor y alegría, todo, en una misma noche.
Antes de la gran ceremonia, un corto pero contundente show de SMITTEN sirvió para ir agitando las masas y empezar a transpirar las remeras. Se destacaron en el camino “Después del silencio”, “Volverás” y “Sentirme bien” (dedicado a los seguidores de siempre). Los cuatro integrantes, arrinconados en un pequeño lugar de escenario, hicieron gritar a los oyentes con “The fashion”, hit de su último disco Cambia.
Sin más, se retiraron satisfechos con una versión puntita del himno “Hey jude” de THE BEATLES. Merecidos aplausos, y miradas atentas para lo que estaba por venir... esperar / desesperar.
De arriba, de abajo…
Se caracterizan por su sentido del humor, por su buena onda, por su feeling con el público. Arrancaron bien abajo, pero ahora están bien arriba. Conocen lo que es luchar por lo que quieren y gracias a sus ganas y a su fresca música están llegando a donde se merecen.
Además, en sus recitales se crea un clima casi mágico, con pogos duros pero familiares, y momentos en donde la piel de gallina se generaliza. Sí, ellos son ARBOL, son de arriba y también de abajo, pero mantienen inmutable su colorido y su forma de hacer las cosas.
“Es lo que hay” fue el tema elegido para empezar a cumplir un sueño: ocho años tuvieron que pasar para que la banda llene un lugar tan grande en Capital. Mientras los músicos se aflojaban un poco, siguieron con el pegadizo punk-rock “La vida” y luego con “Ya se”, en los cuales aparecieron los primeros mosh de la noche.
Fue PABLO quien rompió el hielo y confesó estar bastante “cagado” ante lo que estaba sucediendo.
Vomitando alegría
El sonido fue realmente impecable, lo que ayudó a que los temas se disfrutaran al máximo, como por ejemplo “X”, incluido tanto en el primer disco independiente como en el producido por GUSTAVO SANTAOLALLA, que trajo uno de los momentos más destacables de la noche. Como invitados en el mismo subieron LOS TIPITOS, que, como si profesaran alguna extraña secta, arrodillados sobre el escenario, hacían rechinar vasos llenos de agua, mientras EDUARDO se colgaba tocando de una manera inolvidable su violín.
Después irrumpieron “Enes” y “Vomitando flores”, que reflejan la capacidad de cambio, innovación y experimentación que tiene ARBOL al componer. Y como regalo, sonó “Chicaanorexica”, una canción nueva muy aceptada por todos.
Poco a poco desfilaron canciones de su corta discografía y, como siempre, los climas iban cambiando constantemente, provocando en el joven público un juego entre euforia y emoción. ¿Emoción? Llegó como siempre con “Rosita” y su mítica ronda en donde la gente salta tomada de las manos al grito de “Ohhh motherfucker”. Pero también llegó con “Ya lo sabemos”, cantada por PABLO con devoción religiosa y acompañada por los presentes a una sola voz.
¿Euforia? Piernas en alto, remeras al aire y personas volando por los techos con la llegada de “Cosa cuosa”, con MAIKEL (de KAPANGA) y FACUNDO ESPINOSA (Coco, de la novela Son Amores), como invitados.
Ya me voy
"Si gritan mucho, quizás volvamos", bromeó EDUARDO antes de desaparecer por algunos minutos. Pero como era de esperar, y ante el incesante grito de los seguidores, retornaron para los bises con la misma energía que al principio.
El último iba a ser el tema “Ji ji ji” de LOS REDONDOS (a capella, con matices gay y con excelentes arreglos corales), pero se quedaron para regalar la última perlita: MARTIN cantando un cover de ERASURE. De esa manera, terminó una completísima noche en la esquina de Federico Lacroze y Alvarez Thomas, en la que ARBOL demostró una vez más todo su poderío.
Ahora, la banda se dedicará a hacer una gira por el interior del país en donde seguirá con el trabajo de hormiga que los llevó a donde están. Sin dudas, los espera un futuro que recién están empezando a descubrir.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
En una jugosa clínica junto a invitados especiales, el batero Jorge Araujo dio cátedra sobre lo que más sabe y presentó un modelo de palillos que lleva su nombre, confeccionado junto a la importante empresa argentina Dr. Drum Sticks. De paso, aprovechó la oportunidad para juntar alimentos no perecederos que serán enviados a la inundada provincia de Santa Fe. Emoción, calidad y solidaridad en un mismo lugar.
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(TAMBIÉN PUBLICADA EN EL SITIO OFICIAL DE "DR. DRUM STICKS": http://www.drdrum.com.ar/clinicas-show/araujo_ba.htm)
Jorge llega lentamente al escenario del prestigioso "Club del vino". Para algunos es Mr. Magoo, para otros, sólo el baterista de Divididos, pero para todos es una de las figuras más representativas de la música nacional. Con la humildad que lo caracteriza, levanta las manos en señal de agradecimiento al afortunado público, y sin pronunciar palabra se acomoda frente a uno de sus amores.
Araujo mató varios pájaros de un tiro: dio una completísima clínica de batería que se venía programando hace tiempo, presentó su propio modelo de palillos Signature hecho junto a Dr. Drum sticks, y ayudó a los inundados de Santa Fe con los dos alimentos que se canjeaban por cada entrada.
Junto con Tito Fargo en guitarra y Gustavo Luciani en el bajo, como invitados, se logró un sonido realmente potente en donde no hubo margen para el error y con el que demostraron desde el primer tema que juntos se entienden. Araujo arranca tranquilo y termina moviéndose como si estuviera endiablado, el ex Redonditos de Ricota juega como un niño con su wah-wah y Luciani hace retumbar sus acordes en el pecho de cada presente. Pero hay momentos para la electroacústica, para elaborados solos de bajo y para la magia en la bata y en el cajón, que formaron un cóctel que llevó al público hacia lugares totalmente variados.
Oscuro excepto por las tenues luces del escenario y de las pequeñas velas ubicadas en las mesas, el "Club del vino" acompañó y fortaleció una especie de mística en el ambiente durante la primera parte del evento. El actual Divididos parece tener un tic, cierra sus ojos y se deja llevar mientras navega sin rumbo fijo por gran cantidad de ritmos y estilos, dejando en claro lo versátil que es sin perder su esencia (un rato más tarde afirmará que no obstante, "sigo pensando como baterista").
El ambiente se pone caluroso y familiar, sobre todo cuando Jorge dice sus primeras frases después de casi una hora de show. Se va soltando y entonces propone responder preguntas, que rondan entre técnicas para tocar mejor, sus influencias, cómo relajarse antes de un espectáculo, la afinación y armado del instrumento y otras dudas que pintan de todos los colores el gran nivel de los oyentes. Pero más allá de esos aspectos formales, continuó demostrando su sencillez cuando se refirió a sus alumnos: "son como un cable a tierra que me conectan con lo que se necesita".
De nuevo frente a la batería y con un micrófono que le permitió dar algunas instrucciones, Araujo enseña a interpretar fragmentos de algunos temas de Divididos, como "Zombie", "La gente se divierte" y "Basta fuerte" que redondeó una actuación con categoría. Por último, Héctor Marsur (dueño de Dr. Drum sticks), luego de especiales agradecimientos para los "cerebros" de todo lo vivido, presentó oficialmente los nuevos palillos ante la gente que rondaba entre fanáticos veinteañeros y experimentados cuarentones. De esta manera, Jorge Araujo se convirtió en el primer baterista argentino con un modelo propio de palillos hecho por una empresa nacional. Un ejemplo digno de imitar.
Calidad y calidez por sobre todas las cosas fue lo que se sintió a lo largo de la inolvidable clínica. Sin más, los músicos se estrujan en un abrazo colmado de amistad mirando conformes, hacia un punto infinito. Aplausos y más aplausos los despiden. Así, uno de los mejores bateros del país se retira por donde había entrado, tímido como al principio y dispuesto a seguir trabajando para hacer lo que mejor sabe.
Nacho Girón (Redacción de Generación Músicos)
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(TAMBIÉN PUBLICADA EN EL SITIO OFICIAL DE "DR. DRUM STICKS": http://www.drdrum.com.ar/clinicas-show/araujo_ba.htm)
Jorge llega lentamente al escenario del prestigioso "Club del vino". Para algunos es Mr. Magoo, para otros, sólo el baterista de Divididos, pero para todos es una de las figuras más representativas de la música nacional. Con la humildad que lo caracteriza, levanta las manos en señal de agradecimiento al afortunado público, y sin pronunciar palabra se acomoda frente a uno de sus amores.
Araujo mató varios pájaros de un tiro: dio una completísima clínica de batería que se venía programando hace tiempo, presentó su propio modelo de palillos Signature hecho junto a Dr. Drum sticks, y ayudó a los inundados de Santa Fe con los dos alimentos que se canjeaban por cada entrada.
Junto con Tito Fargo en guitarra y Gustavo Luciani en el bajo, como invitados, se logró un sonido realmente potente en donde no hubo margen para el error y con el que demostraron desde el primer tema que juntos se entienden. Araujo arranca tranquilo y termina moviéndose como si estuviera endiablado, el ex Redonditos de Ricota juega como un niño con su wah-wah y Luciani hace retumbar sus acordes en el pecho de cada presente. Pero hay momentos para la electroacústica, para elaborados solos de bajo y para la magia en la bata y en el cajón, que formaron un cóctel que llevó al público hacia lugares totalmente variados.
Oscuro excepto por las tenues luces del escenario y de las pequeñas velas ubicadas en las mesas, el "Club del vino" acompañó y fortaleció una especie de mística en el ambiente durante la primera parte del evento. El actual Divididos parece tener un tic, cierra sus ojos y se deja llevar mientras navega sin rumbo fijo por gran cantidad de ritmos y estilos, dejando en claro lo versátil que es sin perder su esencia (un rato más tarde afirmará que no obstante, "sigo pensando como baterista").
El ambiente se pone caluroso y familiar, sobre todo cuando Jorge dice sus primeras frases después de casi una hora de show. Se va soltando y entonces propone responder preguntas, que rondan entre técnicas para tocar mejor, sus influencias, cómo relajarse antes de un espectáculo, la afinación y armado del instrumento y otras dudas que pintan de todos los colores el gran nivel de los oyentes. Pero más allá de esos aspectos formales, continuó demostrando su sencillez cuando se refirió a sus alumnos: "son como un cable a tierra que me conectan con lo que se necesita".
De nuevo frente a la batería y con un micrófono que le permitió dar algunas instrucciones, Araujo enseña a interpretar fragmentos de algunos temas de Divididos, como "Zombie", "La gente se divierte" y "Basta fuerte" que redondeó una actuación con categoría. Por último, Héctor Marsur (dueño de Dr. Drum sticks), luego de especiales agradecimientos para los "cerebros" de todo lo vivido, presentó oficialmente los nuevos palillos ante la gente que rondaba entre fanáticos veinteañeros y experimentados cuarentones. De esta manera, Jorge Araujo se convirtió en el primer baterista argentino con un modelo propio de palillos hecho por una empresa nacional. Un ejemplo digno de imitar.
Calidad y calidez por sobre todas las cosas fue lo que se sintió a lo largo de la inolvidable clínica. Sin más, los músicos se estrujan en un abrazo colmado de amistad mirando conformes, hacia un punto infinito. Aplausos y más aplausos los despiden. Así, uno de los mejores bateros del país se retira por donde había entrado, tímido como al principio y dispuesto a seguir trabajando para hacer lo que mejor sabe.
Nacho Girón (Redacción de Generación Músicos)
Pasó por LOS FABULOSOS CADILLACS, tiene como banda esporádica a CIENFUEGOS y ahora se volcó de lleno a MIMI MAURA. Con declaraciones fuertes, este excelente saxofonista que jamás tuvo pelos en la lengua habla de sus proyectos, su música, el rock nacional y lo que vendrá.
CIENFUEGOS
(El Acople) Después de tantas idas y venidas, ¿por qué se separó CIENFUEGOS?
No es que nos separamos, tenemos momentos de actividad y momentos en los cuales no vamos a tocar. Nuestro último disco es de 1999, a partir de ahí seguimos tocando muy esporádicamente, y ahora yo prefiero dedicarme más a MIMI MAURA o a armar otro proyecto. Va más allá de nuestra decisión porque las cosas en CIENFUEGOS se dan solas, por algún motivo que todavía no sé cuál es. Ahora, decimos ya basta por este año.
(El Acople) Pero con tantos problemas a lo largo de su historia, ¿qué fue lo que mantuvo vivo a CIENFUEGOS durante tanto tiempo?
Lo que pasa es que, por ejemplo, con FERNANDO RICCIARDI (batería), HERNAN BAZZANO (guitarra) y MARTIN ALOE hace 25 años que tocamos juntos. Pero tenemos tiempos diferentes a los de un grupo común; es una deformidad. Yo digo que volveremos cuando dé. Y esto puede cambiar la semana que viene y de golpe sacamos un disco nuevo de CIENFUEGOS. Es muy interesante porque hace que la banda no tenga los vicios que tienen todas y que juntos seamos como un miembro aparte, es como un ser que se crea cuando nosotros tocamos.
(El Acople) Siempre tuviste muy en cuenta a tus seguidores, ¿crees que van a esperar una posible resurrección?
La banda no responde a ningún factor, ni siquiera a la gente que nos sigue, pero cuando nos juntamos lo hacemos con mucho respeto a los que nos van a ver. Estamos conformes con el público, aunque igualmente no le podemos exigir nada porque nuestro grupo es un barco a la deriva. Es más, nosotros le tenemos que pedir perdón a la gente por no ser tan consecuentes con ellos. A mí me putean en la calle todo el tiempo o voy a la cancha y me gritan “eh, CIENFUEGOS, la puta que lo parió”. Pero la banda, es lo más.
(El Acople) ¿A CIENFUEGOS lo mató la ambición de llegar a ser masivos en poco tiempo?
No, te juro que es un grupo que tiene vida propia. Yo en algún momento pensaba que si nosotros por ahí teníamos un éxito, podríamos funcionar de otra forma. Pero en nuestros quince minutos de gloria -que fueron cuando tuvimos un poco de promoción- me di cuenta que no cambiaba nada. Es una banda que puede tocar para dos personas o para veinte mil, y todo le da igual. No depende del éxito. Puede ser que si por ahí una canción explota, cambie la cosa con CIENFUEGOS, pero con la música que hacemos difícilmente saquemos una canción que explote.
(El Acople) ¿Y ahora dónde queda el ROTMAN que canaliza sus sentimientos a través de sus letras?
Casi seguro que haremos algún otro proyecto similar, aparte del de MIMI MAURA. Estoy pensando en la posibilidad de hacer otro disco, sobre todo porque el año que viene cumplo 40 años y me gustaría regalarme un cd nuevo. Pero no lo haría solo, porque laburar como solista es muy pajero, y nunca fui de pajearme, me gusta más coger. Mi elección siempre fue trabajar en forma grupal, aunque en realidad cuando laburo de esa forma, en muchos casos término haciendo más cosas yo que los demás. Igual lo importante es lo que generas, y siempre lo que generas va a ser más brillante si lo haces con otra gente.
MIMI MAURA
(El Acople) Los recitales de CIENFUEGOS tenían muchísima potencia, y los de MIMI transmiten otro tipo diferente de energía, ¿existe una coherencia entre los vivos de las dos bandas?
Para mí la gente siempre se queda más en la forma, que en el fondo de las cosas. Por ejemplo, hay una canción que hacemos en MIMI MAURA que se llama “Llévame con ella”, y cuando veo eso en vivo, en donde ni siquiera toco, para mí es mucho más intenso que CIENFUEGOS. En otros momentos no. Seguramente “Yo no lloro más” es una canción que va a otro nivel, es bailable, pero que forma parte de lo que me interesa musicalmente. Con las dos bandas, puedo demostrar dos personalidades muy diferentes. Y no soy sólo yo, por ejemplo MARTIN y FERNANDO -que también tocan en los dos grupos- encajan perfectamente y de ninguna forma te parece que está mal. Lo cierto es que, en forma, MIMI MAURA es para otro público o para otro lugar. Es eso, esencialmente es una cuestión más de forma, porque lo que hay adentro es igual.
(El Acople) Y la verdad es que la banda de MIMI suena muy bien...
Yo creo que MIMI MAURA es, por muy lejos, la mejor banda con la cual yo toque en mi vida. Incluyo a CIENFUEGOS, a LOS FABULOSOS CADILLACS, a todas. Ojo, porque la idea del grupo se va a ir desarrollando a lo largo de los próximos cuatro discos, solamente hicimos uno y medio hasta ahora. Ya vas a ver, si no sucede nada grave y la idea conceptual de lo que queremos sigue siendo la misma, para mí va a llegar a ser fantástica. Aparte MIMI canta realmente excelente. Mirá, yo te aseguro que si la banda somos nada más vos y yo, también vas a decir “mirá cómo suena”. De verdad, no podés tocar mal cuando canta ella, es como una cosa medio mágica.
(El Acople) ¿Cómo es convivir, ensayar y tocar con la misma persona?, ¿no se cansan de estar juntos?
Está buenísimo y es muy loco. Nos cagamos a trompadas porque se cruzan las cosas hogareñas con los ensayos, pero la magia de la que te hablaba es eso también. Los problemas no llegan a la banda, y si llegan los solucionamos entre todos.
CADILLACS, EL ROCK, EL PAÍS Y OTRAS YERBAS
(El Acople) ¿Siempre te pasó así en tu vida?
En los CADILLACS por ejemplo, alguien se tiraba un pedo y había quilombo. También era un grupo muy bueno en un aspecto, yo creo que en una época funcionó realmente como una unidad imbatible, era intocable. Tocábamos en donde sea y la gente salía extasiada. Pero, a la vez, había gente adentro con mal corazón, garca. No digo que fueran necesariamente los músicos, pero hubo un momento que estaba todo muy bien y después había mucho de querer sacar provecho y caretear para cagar al otro. Por eso me fui, porque la situación ya era una mierda internamente, todos nos tratábamos mal. No había nadie en LOS FABULOSOS CADILLACS que fuera malo, lo que pasa es que se armaban situaciones falsas y no se decían las cosas en la cara. Por eso un día, en 1997, tuve una charla con FLAVIO (CIANCIARULLO) y otros integrantes, en donde me plantearon algunas cosas de cómo iba a funcionar el grupo, y me fui.
(El Acople) ¿Qué diferencias notas en la música actual con relación con décadas anteriores?
Las divisiones grossas entre bandas ya no existen. Eso pasaba antes, cuando estaba la generación de músicos anteriores liderada por CHARLY GARCÍA y su séquito de imberbes e idiotas. Acá el rock argentino suele admirar a la generación anterior y yo los odio; para mi los grupos que empezamos a partir de la década del ochenta, son mil veces mejores. Antes la gente te discriminaba, eso era porque las generaciones estaban lideradas por patéticos: sobre todo GARCÍA, un tipo que jamás propició la unión ni la enseñanza al público. Al contrario, siempre enseñó la separación y la cosa mesiánica pelotuda. Lo mismo pasó, tal vez sin quererlo, con otros chabones como FITO PAEZ. El primer tipo que en este país unió generaciones fue LEÓN GIECO. Pero ya se desenmascaró quién es quién. Ojo, no hablo de lo musical, pero en lo social lo que hicieron fue un asco, y ahora cambió todo porque en esa época hubo un quiebre generacional.
(El Acople) ¿Te resulta difícil vivir de la música en Argentina?
Yo sufro lo mismo que todos. Aunque sea tuve la suerte de, por lo menos una vez en la vida, tener un grupo, LOS CADILLACS, al cual le voy a estar agradecido por siempre, porque por momentos me permitió vivir muy, muy, muy, muy bien de la música. Pero quiero aclarar que la música no es mi trabajo porque sería muy irrespetuoso si digo eso; yo no puedo asumir la música como un trabajo, porque alguien trabaja cuando hace algo que no le gusta. Para mí tocar el saxo es la vida, no puedo decir que estoy laburando. No sé cuál es la palabra en el diccionario que lo defina bien, pero seguramente “trabajar” no es.
(El Acople) Por último, ¿a dónde esperan llegar con MIMI MAURA?
La banda salió de un lugar que es el under de Buenos Aires. Si vos salís de ahí, y te la bancaste, es como que después ya estás medio vacunado. Nosotros podemos llegar a tener mucho éxito y nos puede ir muy bien, pero si no llegamos a tener demasiada repercusión y seguimos en este nivel, en donde la gente va al show y disfruta, ya lo consideramos un éxito. A mi me parece que nos va a ir bien, aunque sin embargo creo que el éxito no radica necesariamente en lo comercial. La meta es crear un grupo de trabajo a largo plazo, en el cual haya buena relación y nadie odie a nadie. Y en MIMI MAURA está todo hecho para que eso suceda...
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
CIENFUEGOS
(El Acople) Después de tantas idas y venidas, ¿por qué se separó CIENFUEGOS?
No es que nos separamos, tenemos momentos de actividad y momentos en los cuales no vamos a tocar. Nuestro último disco es de 1999, a partir de ahí seguimos tocando muy esporádicamente, y ahora yo prefiero dedicarme más a MIMI MAURA o a armar otro proyecto. Va más allá de nuestra decisión porque las cosas en CIENFUEGOS se dan solas, por algún motivo que todavía no sé cuál es. Ahora, decimos ya basta por este año.
(El Acople) Pero con tantos problemas a lo largo de su historia, ¿qué fue lo que mantuvo vivo a CIENFUEGOS durante tanto tiempo?
Lo que pasa es que, por ejemplo, con FERNANDO RICCIARDI (batería), HERNAN BAZZANO (guitarra) y MARTIN ALOE hace 25 años que tocamos juntos. Pero tenemos tiempos diferentes a los de un grupo común; es una deformidad. Yo digo que volveremos cuando dé. Y esto puede cambiar la semana que viene y de golpe sacamos un disco nuevo de CIENFUEGOS. Es muy interesante porque hace que la banda no tenga los vicios que tienen todas y que juntos seamos como un miembro aparte, es como un ser que se crea cuando nosotros tocamos.
(El Acople) Siempre tuviste muy en cuenta a tus seguidores, ¿crees que van a esperar una posible resurrección?
La banda no responde a ningún factor, ni siquiera a la gente que nos sigue, pero cuando nos juntamos lo hacemos con mucho respeto a los que nos van a ver. Estamos conformes con el público, aunque igualmente no le podemos exigir nada porque nuestro grupo es un barco a la deriva. Es más, nosotros le tenemos que pedir perdón a la gente por no ser tan consecuentes con ellos. A mí me putean en la calle todo el tiempo o voy a la cancha y me gritan “eh, CIENFUEGOS, la puta que lo parió”. Pero la banda, es lo más.
(El Acople) ¿A CIENFUEGOS lo mató la ambición de llegar a ser masivos en poco tiempo?
No, te juro que es un grupo que tiene vida propia. Yo en algún momento pensaba que si nosotros por ahí teníamos un éxito, podríamos funcionar de otra forma. Pero en nuestros quince minutos de gloria -que fueron cuando tuvimos un poco de promoción- me di cuenta que no cambiaba nada. Es una banda que puede tocar para dos personas o para veinte mil, y todo le da igual. No depende del éxito. Puede ser que si por ahí una canción explota, cambie la cosa con CIENFUEGOS, pero con la música que hacemos difícilmente saquemos una canción que explote.
(El Acople) ¿Y ahora dónde queda el ROTMAN que canaliza sus sentimientos a través de sus letras?
Casi seguro que haremos algún otro proyecto similar, aparte del de MIMI MAURA. Estoy pensando en la posibilidad de hacer otro disco, sobre todo porque el año que viene cumplo 40 años y me gustaría regalarme un cd nuevo. Pero no lo haría solo, porque laburar como solista es muy pajero, y nunca fui de pajearme, me gusta más coger. Mi elección siempre fue trabajar en forma grupal, aunque en realidad cuando laburo de esa forma, en muchos casos término haciendo más cosas yo que los demás. Igual lo importante es lo que generas, y siempre lo que generas va a ser más brillante si lo haces con otra gente.
MIMI MAURA
(El Acople) Los recitales de CIENFUEGOS tenían muchísima potencia, y los de MIMI transmiten otro tipo diferente de energía, ¿existe una coherencia entre los vivos de las dos bandas?
Para mí la gente siempre se queda más en la forma, que en el fondo de las cosas. Por ejemplo, hay una canción que hacemos en MIMI MAURA que se llama “Llévame con ella”, y cuando veo eso en vivo, en donde ni siquiera toco, para mí es mucho más intenso que CIENFUEGOS. En otros momentos no. Seguramente “Yo no lloro más” es una canción que va a otro nivel, es bailable, pero que forma parte de lo que me interesa musicalmente. Con las dos bandas, puedo demostrar dos personalidades muy diferentes. Y no soy sólo yo, por ejemplo MARTIN y FERNANDO -que también tocan en los dos grupos- encajan perfectamente y de ninguna forma te parece que está mal. Lo cierto es que, en forma, MIMI MAURA es para otro público o para otro lugar. Es eso, esencialmente es una cuestión más de forma, porque lo que hay adentro es igual.
(El Acople) Y la verdad es que la banda de MIMI suena muy bien...
Yo creo que MIMI MAURA es, por muy lejos, la mejor banda con la cual yo toque en mi vida. Incluyo a CIENFUEGOS, a LOS FABULOSOS CADILLACS, a todas. Ojo, porque la idea del grupo se va a ir desarrollando a lo largo de los próximos cuatro discos, solamente hicimos uno y medio hasta ahora. Ya vas a ver, si no sucede nada grave y la idea conceptual de lo que queremos sigue siendo la misma, para mí va a llegar a ser fantástica. Aparte MIMI canta realmente excelente. Mirá, yo te aseguro que si la banda somos nada más vos y yo, también vas a decir “mirá cómo suena”. De verdad, no podés tocar mal cuando canta ella, es como una cosa medio mágica.
(El Acople) ¿Cómo es convivir, ensayar y tocar con la misma persona?, ¿no se cansan de estar juntos?
Está buenísimo y es muy loco. Nos cagamos a trompadas porque se cruzan las cosas hogareñas con los ensayos, pero la magia de la que te hablaba es eso también. Los problemas no llegan a la banda, y si llegan los solucionamos entre todos.
CADILLACS, EL ROCK, EL PAÍS Y OTRAS YERBAS
(El Acople) ¿Siempre te pasó así en tu vida?
En los CADILLACS por ejemplo, alguien se tiraba un pedo y había quilombo. También era un grupo muy bueno en un aspecto, yo creo que en una época funcionó realmente como una unidad imbatible, era intocable. Tocábamos en donde sea y la gente salía extasiada. Pero, a la vez, había gente adentro con mal corazón, garca. No digo que fueran necesariamente los músicos, pero hubo un momento que estaba todo muy bien y después había mucho de querer sacar provecho y caretear para cagar al otro. Por eso me fui, porque la situación ya era una mierda internamente, todos nos tratábamos mal. No había nadie en LOS FABULOSOS CADILLACS que fuera malo, lo que pasa es que se armaban situaciones falsas y no se decían las cosas en la cara. Por eso un día, en 1997, tuve una charla con FLAVIO (CIANCIARULLO) y otros integrantes, en donde me plantearon algunas cosas de cómo iba a funcionar el grupo, y me fui.
(El Acople) ¿Qué diferencias notas en la música actual con relación con décadas anteriores?
Las divisiones grossas entre bandas ya no existen. Eso pasaba antes, cuando estaba la generación de músicos anteriores liderada por CHARLY GARCÍA y su séquito de imberbes e idiotas. Acá el rock argentino suele admirar a la generación anterior y yo los odio; para mi los grupos que empezamos a partir de la década del ochenta, son mil veces mejores. Antes la gente te discriminaba, eso era porque las generaciones estaban lideradas por patéticos: sobre todo GARCÍA, un tipo que jamás propició la unión ni la enseñanza al público. Al contrario, siempre enseñó la separación y la cosa mesiánica pelotuda. Lo mismo pasó, tal vez sin quererlo, con otros chabones como FITO PAEZ. El primer tipo que en este país unió generaciones fue LEÓN GIECO. Pero ya se desenmascaró quién es quién. Ojo, no hablo de lo musical, pero en lo social lo que hicieron fue un asco, y ahora cambió todo porque en esa época hubo un quiebre generacional.
(El Acople) ¿Te resulta difícil vivir de la música en Argentina?
Yo sufro lo mismo que todos. Aunque sea tuve la suerte de, por lo menos una vez en la vida, tener un grupo, LOS CADILLACS, al cual le voy a estar agradecido por siempre, porque por momentos me permitió vivir muy, muy, muy, muy bien de la música. Pero quiero aclarar que la música no es mi trabajo porque sería muy irrespetuoso si digo eso; yo no puedo asumir la música como un trabajo, porque alguien trabaja cuando hace algo que no le gusta. Para mí tocar el saxo es la vida, no puedo decir que estoy laburando. No sé cuál es la palabra en el diccionario que lo defina bien, pero seguramente “trabajar” no es.
(El Acople) Por último, ¿a dónde esperan llegar con MIMI MAURA?
La banda salió de un lugar que es el under de Buenos Aires. Si vos salís de ahí, y te la bancaste, es como que después ya estás medio vacunado. Nosotros podemos llegar a tener mucho éxito y nos puede ir muy bien, pero si no llegamos a tener demasiada repercusión y seguimos en este nivel, en donde la gente va al show y disfruta, ya lo consideramos un éxito. A mi me parece que nos va a ir bien, aunque sin embargo creo que el éxito no radica necesariamente en lo comercial. La meta es crear un grupo de trabajo a largo plazo, en el cual haya buena relación y nadie odie a nadie. Y en MIMI MAURA está todo hecho para que eso suceda...
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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