En República Cromañón, y frente a casi 400 personas, una de las bandas de mayor renombre en la escena rocanrolera local, presentó su sexto disco. Aunque la convocatoria no fue la mejor, la noche contó con una síntesis perfecta de los largos años de vida de la agrupación. El resto, lo cuenta la gente que asistió al show.
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Los climas de la noche iban cambiando cada vez más. Todo BLUES MOTEL se encargaba de conjugar, en la medida justa, melodías ásperas y duras –estilo ”Exile On Main Street”- con la vigorosidad innata que tienen sus canciones –instrumentalmente hablando- y con la extraña y delicada voz de GABRIEL DIAZ, que cuaja a la perfección con lo que la agrupación sabe ofrecer desde 1988.
Solo después de varios años de giras y perfeccionamiento se animaron a dejar su primer legado discográfico sobre la faz argentina. Aquel ”Volumen 1” les abría las puertas a un mundo tan atractivo como difícil –aún hoy tiene esas características- en el que se zambulleron sin miedo a nada, con el único objetivo de regalar música e intentar darle forma a un estilo personal y poco encasillable.
2004 los encuentra con un disco recién salido del horno con el que, a través de quince tracks, logran mostrar la evolución y el camino por el que transitó esta banda desde sus inicios. ”Corazón De Buey” vendría a ser, entonces, una síntesis contundente, un hilo que une todos sus trabajos y que puede ayudar a que BLUES MOTEL logre consolidar su convocatoria como ya supo hacerlo en la parte compositiva.
”Vengo a ver a BLUES MOTEL porque su música no es la misma de todas las bandas del estilo” –dice Germán, un seguidor del barrio de Almagro, durante el recital-. ”No sé, se nota que los locos buscan algo diferente y no les gusta aburrirnos...”. Y no termina la frase, porque sale disparando a corear “Brujos”, uno de los temas más festejados de la noche.
Rey de reyes
Antes de “Blusmo” la noche contó con una pizca de reggae por parte de NEGUSA NEGAST. Esta banda de La Plata –que tampoco se estanca en el reggae propiamente dicho sino que se anima también al Rocksteady, al Dance Hull y hasta al ska-, se las ingenió para entretener a todos mientras todavía llegaba público y hasta se despidió con una ovación desde abajo del escenario.
La lista se basó en las canciones de su único compact: ”Rey De Reyes” –grabado en el estudio de KARAMELO SANTO-. Y a pesar de no conocer los temas, la gente se copó, sobre todo en “Libre”, “Reggae music” y “Espíritu”, canciones siempre agitadas por ocho integrantes que parecen tenerla clarísima cuando se encienden los micrófonos.
Nunca pararán
”Mirá que increíble”, comenta otro fanático, esta vez durante una birra after show. ”Todavía no conocemos bien los temas nuevos, pero da la sensación de saberlos desde siempre”. Es verdad, y ese sentimiento está presente aunque toquen frente a 300 personas –como estaba pasando esa misma noche- o aunque llenen El Teatro.
Esos estrenos de los que se habla antes y después del espectáculo no son tantos, pero alcanzan para delinear una especie de concepto de ”Corazón De Buey”; letras que no se hilan, que cuentan anécdotas de personas como vos, de individuos que siempre están “Atravesando las tormentas”, de gente que “Arde”, pero que arde con “Calma”.
En resumen, un cd que ofrece historias de vida, de manera simple y sintética, pero que no se queda en la desgracia. Sino, recordar la letra de “Despegar”, un nuevo tema con inexorable pasta de hit: ”Después de tocar fondo solo queda emerger”. O la de “Atravesando..”, en la que BLUES MOTEL afirma que ”siempre son buenas las tormentas” -¿habrá alguna relación con la fuerte enfermedad que tuvo el baterista RAFAEL GILDENBERGER muchos años atrás?-.
Todo esta vitalidad, que es normal en la banda, se intercaló con los viejos clásicos propios, como “¿No parece extraño”, “Tanto tiempo ausente” y el infaltable “Es hora de volverlo a hacer”, y también con los éxitos ajenos, léase “No expectations” y “Honky tonk woman”.
”Estaría bueno que ahora BLUES MOTEL pueda meter cada vez más gente cuando toque. La música está y el talento también. Falta un poco de suerte nomás”, sintetiza Julieta, de Castelar.
Y si lo pide la gente, palabra santa.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
“El barrio y el under son escuela”
Nativos de Ramos Mejía y promulgadores de un rock festivo que sabe mezclar tantos ritmos como sean necesarios para hacer bailar a la gente. Muchísimos shows sobre la espalda, una gira por la costa atlántica y un primer disco a punto de nacer.
PIPI SILVA, vocalista con impronta del oste, afirmaba hace más de un año: “Subirte a un escenario pro, tener un sonido pro, y un sonidista pro, todo es enfrentarse a cosas nuevas. La experiencia es novedosa porque estás en un escenario grande y los espacios no son los mismos que los de un bar de Ramos”. En aquella oportunidad, este personaje de rulos desquiciados y mirada inocente, analizaba el crecimiento de la banda con un enfoque despreocupado pero confiado. Un verano después, SARATUSTRA sigue evolucionando, haciendo bailar y preparándose para arrancar un período clave para el futuro.
(El Acople) SARATUSTRA nace...
... A fines de 2000 en Ramos Mejía, nuestros pagos. La formamos Rolo (bajo), “El gordo” (saxo) y yo, Pipi. La idea era como la de cualquier guacho de barrio que tiene un instrumento. Solamente queríamos tocar, pero recién a fines de ese año hicimos el primer show en el Mocambo de Haedo.
(El Acople) ¿En qué estilo musical se definen?
No está bueno encasillarse en un estilo cuando uno no siente pertenecer a alguno definido. Nos gusta hacer canciones e interpretarlas como se nos cante. Para hacérselo simple a la gente, nos tiramos más para el lado del rock latino. Por ejemplo, incluimos permanentemente vientos y percusión.
(El Acople) ¿Cómo están viviendo sus primeras experiencias grandes sobre los escenarios?
Tocar es la vedette de las bandas. Los shows uno los prepara como una madre lo hace con su hijo cuando va a un cumpleaños. Es todo, es la representación del laburo que uno forja en la sala. También está buenísima la experiencia que te da tocar junto a grosos como MIMI MAURA, LOS CAFRES, CUIENFUEGOS o KAPANGA.
(El Acople) ¿Cómo va a ser su primer disco?
Como el primer hijo: malcriado, detallista, mimadísimo... la punta va a estar en como interpretemos nuestras canciones. Ahí está nuestro interés y eso es lo que vamos a volcar en el cd que empezaremos a grabar en un par de meses.
(El Acople) ¿Es difícil componer siendo siete integrantes?
Componer no. Lo complicado es interpretar esas composiciones, por la cantidad de diferentes cabezas. Pero está todo como organizado ya. Cada uno se encarga artísticamente de algo específico y los demás respetan a pleno eso.
(El Acople) Pregunta incómoda: ¿qué quieren lograr con su música?
Queremos levantarte del piso todo el tiempo y a la vez, darle otra razón a nuestras vidas.
(El Acople) ¿Es importante ir creciendo poco a poco, desde el under?
Seguro, porque el under es la escuela, la calle...todo junto. Ahí está todo para jugar en primera luego y tener la humildad del primer día. Es así, el barrio y el under son escuela.
(El Acople) ¿Qué esperan para el futuro?
Grabar nuestro primer disco, girar por el país y hacer canciones todo el tiempo. Estamos en una etapa en la que todo nos sorprende. Lo más importante para SARATUSTRA hoy en día es que no sabemos qué nos va a pasar mañana. A eso se deben las expectativas que tenemos.
(El Acople) ¿Y pensás que se puede vivir de la música en Argentina?
Por ahora no. ¡Pero sin música menos!
RECUADRO: La primera gira por la costa atlántica
“Salimos el 16 de enero todos arriba de un camión increíble con destino a Mar de Ajó. Paramos en una casa que se venía abajo y encima éramos diez. El 17 empezamos a tocar dos veces por día, todos los días. Estuvimos en San Bernardo, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Pinamar y Villa Gesell. Fue una quincena a full en la que comimos como el orto con lo que recaudábamos en los balnearios gracias a la gorra”.
“Anécdotas hay miles, imagináte por ejemplo que nos hacíamos el sonido nosotros mismos. Una vez tuvimos descargas eléctricas durante todo el espectáculo y terminé cantando lejos del micrófono para no electrocutarme. ¡Saltábamos más que nunca porque nos daba corriente todo el tiempo!”.
Estadía:
Dos horas
Paisaje:
Patio de comidas de un centro comercial
Clima:
Cálido estilo Mocambo en enero
Estimulante:
Cervezas... ¿cuántas fueron?
Tercer tiempo:
Divague cultural con bebida
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
Nativos de Ramos Mejía y promulgadores de un rock festivo que sabe mezclar tantos ritmos como sean necesarios para hacer bailar a la gente. Muchísimos shows sobre la espalda, una gira por la costa atlántica y un primer disco a punto de nacer.
PIPI SILVA, vocalista con impronta del oste, afirmaba hace más de un año: “Subirte a un escenario pro, tener un sonido pro, y un sonidista pro, todo es enfrentarse a cosas nuevas. La experiencia es novedosa porque estás en un escenario grande y los espacios no son los mismos que los de un bar de Ramos”. En aquella oportunidad, este personaje de rulos desquiciados y mirada inocente, analizaba el crecimiento de la banda con un enfoque despreocupado pero confiado. Un verano después, SARATUSTRA sigue evolucionando, haciendo bailar y preparándose para arrancar un período clave para el futuro.
(El Acople) SARATUSTRA nace...
... A fines de 2000 en Ramos Mejía, nuestros pagos. La formamos Rolo (bajo), “El gordo” (saxo) y yo, Pipi. La idea era como la de cualquier guacho de barrio que tiene un instrumento. Solamente queríamos tocar, pero recién a fines de ese año hicimos el primer show en el Mocambo de Haedo.
(El Acople) ¿En qué estilo musical se definen?
No está bueno encasillarse en un estilo cuando uno no siente pertenecer a alguno definido. Nos gusta hacer canciones e interpretarlas como se nos cante. Para hacérselo simple a la gente, nos tiramos más para el lado del rock latino. Por ejemplo, incluimos permanentemente vientos y percusión.
(El Acople) ¿Cómo están viviendo sus primeras experiencias grandes sobre los escenarios?
Tocar es la vedette de las bandas. Los shows uno los prepara como una madre lo hace con su hijo cuando va a un cumpleaños. Es todo, es la representación del laburo que uno forja en la sala. También está buenísima la experiencia que te da tocar junto a grosos como MIMI MAURA, LOS CAFRES, CUIENFUEGOS o KAPANGA.
(El Acople) ¿Cómo va a ser su primer disco?
Como el primer hijo: malcriado, detallista, mimadísimo... la punta va a estar en como interpretemos nuestras canciones. Ahí está nuestro interés y eso es lo que vamos a volcar en el cd que empezaremos a grabar en un par de meses.
(El Acople) ¿Es difícil componer siendo siete integrantes?
Componer no. Lo complicado es interpretar esas composiciones, por la cantidad de diferentes cabezas. Pero está todo como organizado ya. Cada uno se encarga artísticamente de algo específico y los demás respetan a pleno eso.
(El Acople) Pregunta incómoda: ¿qué quieren lograr con su música?
Queremos levantarte del piso todo el tiempo y a la vez, darle otra razón a nuestras vidas.
(El Acople) ¿Es importante ir creciendo poco a poco, desde el under?
Seguro, porque el under es la escuela, la calle...todo junto. Ahí está todo para jugar en primera luego y tener la humildad del primer día. Es así, el barrio y el under son escuela.
(El Acople) ¿Qué esperan para el futuro?
Grabar nuestro primer disco, girar por el país y hacer canciones todo el tiempo. Estamos en una etapa en la que todo nos sorprende. Lo más importante para SARATUSTRA hoy en día es que no sabemos qué nos va a pasar mañana. A eso se deben las expectativas que tenemos.
(El Acople) ¿Y pensás que se puede vivir de la música en Argentina?
Por ahora no. ¡Pero sin música menos!
RECUADRO: La primera gira por la costa atlántica
“Salimos el 16 de enero todos arriba de un camión increíble con destino a Mar de Ajó. Paramos en una casa que se venía abajo y encima éramos diez. El 17 empezamos a tocar dos veces por día, todos los días. Estuvimos en San Bernardo, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Pinamar y Villa Gesell. Fue una quincena a full en la que comimos como el orto con lo que recaudábamos en los balnearios gracias a la gorra”.
“Anécdotas hay miles, imagináte por ejemplo que nos hacíamos el sonido nosotros mismos. Una vez tuvimos descargas eléctricas durante todo el espectáculo y terminé cantando lejos del micrófono para no electrocutarme. ¡Saltábamos más que nunca porque nos daba corriente todo el tiempo!”.
Estadía:
Dos horas
Paisaje:
Patio de comidas de un centro comercial
Clima:
Cálido estilo Mocambo en enero
Estimulante:
Cervezas... ¿cuántas fueron?
Tercer tiempo:
Divague cultural con bebida
Entrevista: Nacho Girón (Redacción de El Acople)
OJAS y NUCA, dos de las bandas características de la prolífera zona del oeste del Gran Buenos Aires, se encargaron de repartir una dosis altísima de energía en un show de excelente convocatoria. Además, la noche contó con la participación de SNAKE, una potente agrupación integrada por cinco uruguayos cada vez más argentinos.
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Una vez más, el viejo SALON PUEYRREDON fue el lugar indicado para la mezcla, para desparramar rock y demoler estructuras, para las fechas compartidas y, por qué no, para difundir la fraternidad que existe entre distintas agrupaciones musicales.
ALEJANDRO MOUMDJIANO, guitarrista del cuarteto uruguayo SNAKE, expresó el sentimiento que se produce cuando bandas diametralmente opuestas en lo musical, crean lazos incorruptibles en el aspecto humano: “Venimos a Argentina cada quince días y la verdad que lo que pasa cuando tocamos es increíble”. Y remató: “La movida de Uruguay es más cerrada, tiene como un techo, en cambio acá la gente está abierta a todo y eso está buenísimo”.
Con apenas un disco editado en el año 2000 –“Dos Pasajes Paramarte”- y otro nuevo en camino –saldrá en agosto-, la banda del otro lado del charco suena de una manera que los oídos no olvidan fácilmente. La potencia del trillado tema de la película ”Pulp Fiction” se entremezcló sin inconvenientes con la energía de temas propios como “Equis” y “Ataque de pánico”, y aún así, la banda pareció jugar de local, arrancando cálidos aplausos y algunos pogos tímidos.
Desde aquel debut en THE ROXY de Buenos Aires, en septiembre de 2001, SNAKE no sólo consolidó su figura en su país de origen, sino que también se ganó el respeto de varios argentinos. “Igual no es un público que ande con vueltas; si no les gusta lo que haces, te empiezan a tirar de todo”, concluyó ALEJANDRO, mientras rememoraba los tres temas iniciales de su primera vez en nuestro país, cuando algunos de los espectadores les arrojaron chapitas de cerveza, paquetes de cigarrillos y varios insultos. “Después de unos minutos empezaron a aplaudirnos”.
De la Nuca
Los tímpanos estaban medio boleados. La barra, repleta de seres humanos clamando por un vaso de cerveza. El escenario, atestado por nueve personas provenientes de la zona musical más prolifera de Buenos Aires.
Y es que el oeste, ahí donde está el agite, no se cansa de ver nacer proyectos que, aunque dispares entre sí, llevan un condimento insustituible: la energía.
Es una verdadera lástima. NUCA es una agrupación que conoce el poder de ése condimento tan necesario –de hecho lo demostró a la perfección en “Paraway”, su segundo disco-, pero desafortunadamente tiene serios problemas para plasmar aquella fuerza cuando se presentan en vivo. No dan un show malo ni aburrido, pero, sin embargo, las diferencias que se perciben entre los discos y los recitales a veces puede resultar bestiales.
Más allá del problema –para nada insuperable, por cierto-, NUCA divierte y descontrola a la vez. Los scratches, la distorsión y su cumbia dub fueron suficiente para conformar al público; el bloque de enganchados con “Angelito”, “Pomelo”, “Sal” y “Vacante” logró una excitación que fue imposible no exteriorizar; y, finalmente, “Dead” creó el machaque apropiado para una correcta despedida.
Mientras piensa en el tercer disco –“No estamos apurados, pero calculo que sabremos más del tema hacia fin de año”, dijo el cantante CHAVEZ luego del show-, y mientras se acostumbra, una vez más, al nuevo baterista, NUCA sabe que tiene herramientas como para seguir creciendo y lograr un equilibrio en su propuesta. Faltaría sólo una vuelta de tuerca.
OJAS
OJAS no puede ser olvidada si se habla de la potencia del oeste. Su cantante producía hace un año una excelente definición de la banda de Haedo: “Si vas a ver a OJAS encontrás canciones fuertes, con energía, pero con mucha melodía, que se pueden tocar perfectamente con dos criollas”.
Después de un breve show de hip-hop por parte de FIAS, un amigo de la agrupación, OJAS propuso de principio a fin, un show contundente y de sonido crudo, que se basó en los pocos temas que tiene el primer Ep “Imágenes de la nada”, algunos covers y varios temas nuevos.
“Viajar” fue, justamente, el primero de los estrenos y el primero de una lista de doce canciones interpretadas de forma inexpresiva pero con la violencia de un huracán. Con esa sola canción alcanzó para comprender que la justeza sonora que se desplegaría a lo largo del recital no dejaría de tomar por asalto a los tímpanos de la gente y también para tomar conciencia de la cantidad de horas de ensayo que debe haber de por medio para llegar a un nivel de prolijidad tan extremo.
La furia que emanaba de los instrumentos en “Grietas” parecía jugar carrera con la penetrante voz de IVAN GRAMATICO; la combinación los hizo terminar enredados en una condensación musical altamente pogueable. Sin embargo, se notó la ausencia de ese matiz tan especial que le aporta la gaita en el track grabado –la idea de incluir ese instrumento salió de la inventiva cabeza de PABLO ROMERO, cantante de ARBOL y productor del Ep de OJAS-.
A pesar que los covers seleccionados no son demasiado duros en su versión original, OJAS se las ingenió para hacerlos mutar acorde a las características de su estilo. Así sucedió con “No rain” -el excelente clásico de BLID MELON- y con “Persiana americana” –de los extintos SODA STEREO-, ambos distorsionados hasta el cansancio.
Más adelante aún, en realidad, cuando el show acariciaba el final, “Ausencia expresa del alma” amenazó con volar lo poco que quedaba del cerebro de la audiencia. Por más que LOLY ALVAREZ no prestó su cálida voz para el tema, el entrecruce de solos en distintos tonos, ese bajo aplastante y la batería cien por ciento desquiciada fueron prueba suficiente de la electricidad que por momentos puede generar OJAS en vivo.
¡Que viva la mezcla! Te suena, ¿no? No es un eslogan de radio ni un grito de protesta. Es una manera de disfrutar la música. Y parece que, al menos por estos pagos, se disfruta y mucho.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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Una vez más, el viejo SALON PUEYRREDON fue el lugar indicado para la mezcla, para desparramar rock y demoler estructuras, para las fechas compartidas y, por qué no, para difundir la fraternidad que existe entre distintas agrupaciones musicales.
ALEJANDRO MOUMDJIANO, guitarrista del cuarteto uruguayo SNAKE, expresó el sentimiento que se produce cuando bandas diametralmente opuestas en lo musical, crean lazos incorruptibles en el aspecto humano: “Venimos a Argentina cada quince días y la verdad que lo que pasa cuando tocamos es increíble”. Y remató: “La movida de Uruguay es más cerrada, tiene como un techo, en cambio acá la gente está abierta a todo y eso está buenísimo”.
Con apenas un disco editado en el año 2000 –“Dos Pasajes Paramarte”- y otro nuevo en camino –saldrá en agosto-, la banda del otro lado del charco suena de una manera que los oídos no olvidan fácilmente. La potencia del trillado tema de la película ”Pulp Fiction” se entremezcló sin inconvenientes con la energía de temas propios como “Equis” y “Ataque de pánico”, y aún así, la banda pareció jugar de local, arrancando cálidos aplausos y algunos pogos tímidos.
Desde aquel debut en THE ROXY de Buenos Aires, en septiembre de 2001, SNAKE no sólo consolidó su figura en su país de origen, sino que también se ganó el respeto de varios argentinos. “Igual no es un público que ande con vueltas; si no les gusta lo que haces, te empiezan a tirar de todo”, concluyó ALEJANDRO, mientras rememoraba los tres temas iniciales de su primera vez en nuestro país, cuando algunos de los espectadores les arrojaron chapitas de cerveza, paquetes de cigarrillos y varios insultos. “Después de unos minutos empezaron a aplaudirnos”.
De la Nuca
Los tímpanos estaban medio boleados. La barra, repleta de seres humanos clamando por un vaso de cerveza. El escenario, atestado por nueve personas provenientes de la zona musical más prolifera de Buenos Aires.
Y es que el oeste, ahí donde está el agite, no se cansa de ver nacer proyectos que, aunque dispares entre sí, llevan un condimento insustituible: la energía.
Es una verdadera lástima. NUCA es una agrupación que conoce el poder de ése condimento tan necesario –de hecho lo demostró a la perfección en “Paraway”, su segundo disco-, pero desafortunadamente tiene serios problemas para plasmar aquella fuerza cuando se presentan en vivo. No dan un show malo ni aburrido, pero, sin embargo, las diferencias que se perciben entre los discos y los recitales a veces puede resultar bestiales.
Más allá del problema –para nada insuperable, por cierto-, NUCA divierte y descontrola a la vez. Los scratches, la distorsión y su cumbia dub fueron suficiente para conformar al público; el bloque de enganchados con “Angelito”, “Pomelo”, “Sal” y “Vacante” logró una excitación que fue imposible no exteriorizar; y, finalmente, “Dead” creó el machaque apropiado para una correcta despedida.
Mientras piensa en el tercer disco –“No estamos apurados, pero calculo que sabremos más del tema hacia fin de año”, dijo el cantante CHAVEZ luego del show-, y mientras se acostumbra, una vez más, al nuevo baterista, NUCA sabe que tiene herramientas como para seguir creciendo y lograr un equilibrio en su propuesta. Faltaría sólo una vuelta de tuerca.
OJAS
OJAS no puede ser olvidada si se habla de la potencia del oeste. Su cantante producía hace un año una excelente definición de la banda de Haedo: “Si vas a ver a OJAS encontrás canciones fuertes, con energía, pero con mucha melodía, que se pueden tocar perfectamente con dos criollas”.
Después de un breve show de hip-hop por parte de FIAS, un amigo de la agrupación, OJAS propuso de principio a fin, un show contundente y de sonido crudo, que se basó en los pocos temas que tiene el primer Ep “Imágenes de la nada”, algunos covers y varios temas nuevos.
“Viajar” fue, justamente, el primero de los estrenos y el primero de una lista de doce canciones interpretadas de forma inexpresiva pero con la violencia de un huracán. Con esa sola canción alcanzó para comprender que la justeza sonora que se desplegaría a lo largo del recital no dejaría de tomar por asalto a los tímpanos de la gente y también para tomar conciencia de la cantidad de horas de ensayo que debe haber de por medio para llegar a un nivel de prolijidad tan extremo.
La furia que emanaba de los instrumentos en “Grietas” parecía jugar carrera con la penetrante voz de IVAN GRAMATICO; la combinación los hizo terminar enredados en una condensación musical altamente pogueable. Sin embargo, se notó la ausencia de ese matiz tan especial que le aporta la gaita en el track grabado –la idea de incluir ese instrumento salió de la inventiva cabeza de PABLO ROMERO, cantante de ARBOL y productor del Ep de OJAS-.
A pesar que los covers seleccionados no son demasiado duros en su versión original, OJAS se las ingenió para hacerlos mutar acorde a las características de su estilo. Así sucedió con “No rain” -el excelente clásico de BLID MELON- y con “Persiana americana” –de los extintos SODA STEREO-, ambos distorsionados hasta el cansancio.
Más adelante aún, en realidad, cuando el show acariciaba el final, “Ausencia expresa del alma” amenazó con volar lo poco que quedaba del cerebro de la audiencia. Por más que LOLY ALVAREZ no prestó su cálida voz para el tema, el entrecruce de solos en distintos tonos, ese bajo aplastante y la batería cien por ciento desquiciada fueron prueba suficiente de la electricidad que por momentos puede generar OJAS en vivo.
¡Que viva la mezcla! Te suena, ¿no? No es un eslogan de radio ni un grito de protesta. Es una manera de disfrutar la música. Y parece que, al menos por estos pagos, se disfruta y mucho.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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