“Qué mejor que cantarle a Babilonia desde adentro”
Con diez años de carrera, RIDDIM se consolidó como una de las figuras más fuertes del reggae. Con trabajo nuevo bajo el brazo, “Buenas noticias”, y después de su participación en el tributo “Bob Marley Day Festival” en el Luna Park, la banda se sienta a analizar su carrera y adelanta dos nuevos cd´s y un DVD.
La frase “Get up, stand up” tiene sentido para RIDDIM. Diez años siendo independientes dieron sus frutos, a pesar de prejuicios, monopolios discográficos y efectos post-Cromañón. Cómo es cantarle al sistema según Pety (voz), Fernando (guitarra y coros) y Hernán (teclados). Y todo desde adentro.
Reggae de allá...
(El Acople) Durante el año anterior y este hubo un auge del reggae, ¿sienten que es así o sólo los medios le están prestando atención recién ahora?
(Pety) El reggae persistió en el tiempo y todos se están dando cuenta. De hecho, no varió la cantidad de gente que va a los shows, sino que fue constante. Hay bandas que tienen diez discos y llevan 70 personas, pero que tienen a sus espaldas una discográfica que les banca desde el video hasta los shows. Nosotros no firmamos contratos con nadie, todo lo que hicimos fue a puro pulmón. Como dice Fidel Nadal: un trabajo de hormiga.
(El Acople) Pero esa esencia independiente es algo propio del género…
(Pety) En realidad, por una cuestión del mensaje, si. El tranzar con un negocio de monopolio como existe acá te permite sonar en la radio, tener un video de 20 mil dólares y estar en los festivales. Y nuestro mensaje habla de eso: no tranzar con el sistema. Aunque si te pones a pensar, el primer artista que tranzó fue Bob Marley con Island Records, pero a Jamaica eso le sirvió porque los artistas que venían por debajo de él pudieron ser conocidos.
(El Acople) Las canciones más importantes al estar en inglés, ¿cómo llegan a un público latinoamericano, especialmente al argentino?
(Pety) Ese es un gran problema y quizá el porqué de que la Argentina tardó tanto en conocer el reggae. Nadie se preocupó por traducir una letra de Bob Marley. Nació mal parido de entrada: el reggae de los ochenta hablaba del ritual de la banana, de los pajaritos y las gaviotas. Pero el reggae no habla de eso, es un mensaje más social. Muchos artistas jamaiquinos dicen que tiene que tener música más mensaje. Es buenísimo llegar con un mensaje conciente a través de la música, y no hablar estupideces.
...y reggae de acá
(El Acople) Riddim tuvo un desarrollo comparable con el del reggae en la Argentina…
(Pety) También hay una banda que lo hizo por mérito propio, aunque tengan un sello y no tengan nada que ver con nosotros en el sentido del manejo: Los Cafres. Es una banda que le costó 15 años llegar a Obras y hacer un Luna Park. Como a Bob Marley le sirvió tranzar con Island para que se conozcan los demás artitas, pasa lo mismo con Los Cafres. A partir de que ellos empezaron a sonar en las radios más gente se acercó al reggae. También está el crecimiento de Dancing Mood. Son dos bandas que laburaron muy bien y que están aprovechando el momento.
(El Acople) Dentro de los fanáticos de “primera hora” de Los Cafres está la idea de que se fueron “lavando”...
(Pety) Ahí está el tema: son los fanáticos de la primera hora, ¿y cuántos son? Doscientos, por ejemplo. Los Cafres llevan 9 mil, entonces, ¿a quién van a apuntar? Está todo bien con los fanáticos, pero la cosa tiene que crecer y madurar, propio de la banda. Pero eso va a existir siempre.
(El Acople) En cierta manera, ¿no hay prácticas del rock que fueron adoptando?
(Pety) Con el rock compartimos lugares dónde tocar, pero es muy distinto el modo de pensar de una banda reggae, por lo menos nosotros. “Culpable no soy”, un tema del disco nuevo, habla específicamente de Cromañón: ¿por qué no puedo tocar si nunca prendí una bengala y estaba de la vereda de enfrente luchando contra eso?
(El Acople) Pero el mismo rock generó sus propias alternativas, ¿con el reggae no pasó algo similar?
(Pety) Para una banda como nosotros, que llevaban 200 o 300, nos mató. En Capital tenemos tres lugares para tocar: Niceto, La Trastienda y ND Ateneo, y los últimos dos son del gobierno y cuando queremos tocar, o hay un festival de jazz o están los artistas de Pop-Art. Entonces, ¿qué posibilidades tenemos para crecer? Por eso tuvimos que salir, ir a otras provincias como Mendoza o Córdoba.
(El Acople) La cultura musical tiene ese espíritu independiente por sí mismo…
(Pety) Está bueno todo aquel que le dice que no al monopolio. Por ejemplo, cuando el Indio Solari alquiló el estadio de La Plata le pidieron que cubriera el césped. Pero la única empresa que tiene eso es Pop-Art. Entonces, lo trajo de Brasil. La gente se da cuenta de esas cosas, cuando alguien no dice que sí a todo.
Diez años resistiendo
(El Acople) A lo largo de la carrera, ¿cómo fueron aprendiendo a manejarse?
(Pety) Algunas veces uno se choca contra cada pared... O los mismo integrantes de la banda llevan a hacer ciertas cosas que después uno dice que no. Pero el tiempo te curte. También el estar vigentes y tocando todos los años. Vas aprendiendo y al ser independiente mucho más, porque no tenés a nadie que sea intermediario tuyo.
(El Acople) A esta altura, por ingenuo que suene, ¿pueden llegar a vivir de la música?
(Pety) En este país cuesta tanto... Por ejemplo, el show de El Teatro tenemos de gastos 8000 pesos y con esa plata me podría comprar un auto en vez de viajar en bondi. Para cubrir todo tenemos que vender 800 entradas a diez pesos y no gano nada. Y al ver la lista de cosas, el bombero cobra más que yo.
(El Acople) Pero, ¿tocar en lugares que están en manos de pocos no es, en cierta medida, meterse en el monopolio?
(Pety) Pero Niceto no está con el gobierno. Y nos da el mismo lugar y la misma importancia que otro artista que tiene una compañía atrás. Además, tenemos control con el precio de la entrada y así queda algo para producir una segunda fecha o para un próximo disco. Otro lugar en Capital así, no hay.
(El Acople) ¿Y al participar de festivales?
(Fernando) Nosotros tenemos como un “antídoto”, fuimos muy cabezas duras e impermeables en no dejarnos comprar. Al principio, cada vez que venía el verano, rogábamos que nos llamaran para algún festival. Este año estuvimos en todos. Eso es mérito nuestro y para nosotros está bien. Pero no es que sea una ley fundamentalista para todos, pero a nosotros nos sirve.
(El Acople) También está poder vivir de los discos...
(Pety) Al ser músico independiente, se puede porque uno los controla. Pero al estar con un sello, sólo dan un peso por disco. De “Buenas Noticias” llevamos vendidos 3500 cd´s y sin ningún corte girando en las radios. Al quedar cinco pesos por disco, la plata que obtenemos la invertimos en la banda.
(El Acople) ¿Por qué creen que a lo largo de los años no se estancaron como pasa en otras bandas?
(Pety) Persistencia. Y creemos en lo que hacemos. No somos un producto, sino que tenemos un mensaje atrás. Parece pedante que lo diga alguien desde adentro de la banda, pero también es opinión de gente de afuera.
(El Acople) ¿Y la llegada de un público nuevo como afecta?
(Pety) En realidad, la gente que nos sigue hace tiempo sabe lo que va a ver. Nos piden cosas y cantan los temas. Y la nueva generación se adapta. Es una fiesta y por eso tenemos que agradecerle a la gente de sobremanera, por entender nuestro mensaje.
(El Acople) Esa “masificación”, ¿no desvirtúa el concepto de rastafari para convertirlo en una moda?
(Pety) Riddim está pensado como banda, no para bajar línea. Cualquiera sea la religión, el pelo o el color de piel, se puede escuchar nuestra música. Si tenemos una línea es la de la unidad, la paz, el amor y cantarle a Dios. Si se cuestiona a alguien que tiene un piercing y dreadlocks, eso no es el mensaje del reggae.
(El Acople) Los Cafres dicen que la espiritualidad está en todo lo que hacen, ¿en Riddim es igual?
(Pety) Yo tengo un link con rastafari muy fuerte porque investigué. Creo en la divinidad de Selaselasie pero es una cuestión de fe que no la impongo al resto de la banda. Riddim tiene un mensaje rastafari pero sin hacer apología. Y las letras también son espirituales. Pero hay público para todo. Es muy difícil separar al reggae del rastafarismo. Por ahí en un recital grito “¡Rastafari!”, pero es porque estoy haciendo la música que me volvió a conectar con Dios.
(El Acople) ¿Cómo toma un rasta el mensaje que ustedes dan?
(Pety) Ellos aman que propagues la palabra. “Spread the word”. Eso me lo dijo Marky Dread, cuando tocamos con él este año, y él es un verdadero rasta. También nos pasó cuando grabamos “Remando dub” con Fatty, que es como un padrino para nosotros. Por lo tanto, está bien lo que estamos haciendo. Si sos un hombre de paz, sos un rasta. “Rasta is a peaceful man”.
(El Acople) Aunque, dentro del ámbito, hay cierta idea que hay que ser de tal manera para ser rasta…
(Fernando) Hay una tendencia a sectorizar y poner algo debajo de una moda. Eso es lo que nos rompe las pelotas. Antes, cuando decíamos reggae se lo relacionaba con fumar marihuana y ser sucio. Eso fue lo que trabajamos durante estos años para que se corte. A mí no me gusta que me impongan qué leer o cómo vestirme para ir a un recital. Me siento sapo de otro pozo.
(El Acople) ¿Existe cierta mezcla de la cultura argentina con el reggae?
(Pety) Ahí es donde se provoca la confusión. Existe el dicho de “le voy a poner mi onda”. Cuando uno quiere adaptar algo que ya tiene patrones a seguir, no existe. En el reggae hay muchos patrones. Cualquier tema de Marley tiene una referencia bíblica y en el libro “Kebra Negast” se explica por qué cantaba lo que cantaba. Si uno canta “estoy más duro que una mesa”, deja de ser reggae.
(El Acople) Pero existen usos argentinos que se metieron en el género...
(Pety) Es inevitable. Cuando vino Dread, nos mandó un mail de dos páginas agradeciéndonos por la actitud “root culture”, musicalmente y arriba del escenario. Respetamos su manera de laburar, su música y, principalmente, su cultura. Pero si le poníamos una murga dejaba de ser lo que era.
(El Acople) ¿Qué le recomiendan a alguien que no conoce la banda: el disco o un show?
(Hernán) El show. No hay comparación. El disco es una cuestión más fría y se vuelve mucho más mecánico.
(Pety) Todo lo que tocamos lo hacemos en vivo. Y lo mejoramos también en vivo. Nosotros tenemos una capacidad musical muy buena. Incluso, nos sorprendemos de lo que podemos llegar a hacer. Y eso lo reflejamos en vivo. Eso es una mentalidad del reggae.
Y vuelta al comienzo…
(El Acople) ¿No es irónico que uno de los programas más importantes de reggae, “La de Dios”, esté en una radio poco emparentada al género como la Rock&Pop?
(Pety) Te repito lo que dije al principio: los productores se dieron cuenta de que el reggae trae plata y donde hay negocio, van todos. Y por eso la Rock & Pop dijo: “hagamos un programa de reggae”. Pero, ¿dónde estaban antes?. Ahora en la radio aparecen temas como el de No Te Va Gustar o “Reggae para Mirtha”. ¿Por qué no suena Mensajeros, Resistencia Suburbana, Dancing Mood, Riddim, Los Cafres?. Argentina ama el Caribe y los ritmos caribeños. Pero no hay lugares para bailar reggae y si salsa. Pero por el idioma, nadie entendió que dijo Bob Marley. Esa es nuestra misión, que se conozca más el reggae. De a poquito.
(El Acople) Pero el negocio ayuda…
(Pety) Por supuesto.
(Fernando) Sirve tomar diferentes cosas. Sería necio negarse, porque no ayuda al movimiento.
(Pety) Además, ¿por qué no voy a participar de tal o cuál festival si yo tengo un mensaje propio?
(Fernando) Estás dejando el lugar para que lo ocupe otro.
(Pety) Qué mejor que cantarle a Babilonia desde adentro de la misma Babilonia.
Non stop
(El Acople) Para la segunda mitad del año, ¿qué planes tienen?
(Pety) No nos vamos a calmar (risas). Escribimos y grabamos diez temas con Marky Dread en un día. En octubre vuelve y nos vamos de gira con él. El disco va a salir en 2007 por su sello y va a tener dos temas nuestros y el resto compartidos. A parte, tenemos que empezar a hacer los bocetos del próximo disco que tal vez lo saquemos el próximo año.
Los vientos de modernidad soplan y Riddim se deja llevar. Sin fecha de salida, están preparando un dvd con imágenes de los shows en Cemento, ND Ateneo y Niceto.
(El Acople) ¿Por qué tantos planes juntos?
(Pety) Porque queremos sonar en la radio (risas). Queremos seguir tocando y haciendo música. Aprovechemos esta energía tan buena.
Estadía:
una hora
Paisaje:
bar en Callao y Corrientes
Clima:
city porteña post 6 pm
Estimulante:
gaseosa, café y cerveza
Tercer tiempo:
disco con Marky Dread
Entrevista: Nacho Girón e Ivanna Grone Makiuchi (Redacción de El Acople)
El ex PELIGROSOS GORRIONES, FRANCISCO BOCHATON, pisó el escenario de La Trastienda con un show de buenas pretensiones pero no tan buenos resultados. Acompañado por una banda ajustada y teloneado por las chicas de ESTOY KONFUNDIDA, el cantante y bajista se divirtió con el público y repasó su etapa solista.
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FRANCISCO BOCHATON es un poeta de los de verdad; su innegable capacidad compositiva, sus versos desprejuiciados pero pomposos, su desolación compartida a públicos reducidos pero conocedores y ese toque de artista imprevisible lo convierten en un personaje al que vale la pena entregar atención. Aún así, la misma figura que a veces deslumbra con recitales tan ocasionales como memorables, otras veces deja un sabor amargo, como pasó este último fin de semana en la tranquilidad de La Trastienda.
El recital, de dos horas, terminó empezando cuando faltaban escasos minutos para la dos de la mañana. Algunos minutos antes habían pisado el escenario las cuatro punk´s rebeldes de ESTOY KONFUNDIDA, que sonaron de manera ajustada y no se cansaron de agradecer la invitación que recibieron por parte de FRANCISCO.
Aún cuando el telón rojizo permanecía cerrado, el pasivo auditorio de La Trastienda vivía la espera con tranquilidad. Pero no se trataba de cualquier tipo de serenidad, sino de esas tranquilidades propias del momento inmediatamente posterior a una paliza inolvidable. Sin embargo, ya con los primeros acordes de “Gaviota” –del último disco de BOCHATON, editado en 2005- el cuarteto sobre las tablas desplegó una violencia sonora interesante. ¡No! El sonido no estaba fuerte. Era una violencia actitudinal en la que el guitarrista FERNANDO KABUSACKI jugó un rol fundamental.
Por más que el artista a cargo de la voz y del bajo tenga un historial de saldo positivo, y aunque el puntapié en el local de San Telmo haya sido prometedor, no pasaron muchos minutos para que la garra, la vibra, el sentimiento propio de este tipo de eventos musicales se hiciera humo como el carbón consumido después de un asado. Ni siquiera composiciones como “El gorila”, “Recuerdo la noche”, la sublime “Maratón de torturas” o “Pinamar” pudieron levantar una propuesta que caía inexorablemente hacia el vacío.
El principal creador de lo que fueron los PELIGROSOS GORRIONES (un grupo que entre 1991 y 1997 editó tres discos, fue reducido y catalogado como “nuevo rock argentino” y se separó tras una breve carrera que aún sigue dando que hablar), alternó de manera indistinta el bajo y la guitarra y, como es habitual, parloteó con el público y devolvió cuanto chiste escuchara.
Además, tuvo tiempo para agradecer a un ex BEATLE (“tengo un tema que me escribió PAUL McCARTNEY, pero me pidió que lo registrara yo”, bromeó), interpretar los acordes imposibles de su banda anterior (en concreto: “Villancicos”, “Siempre acampa” y una festejada versión de “Manicomio gris”) y también para repasar el puñado más selecto de sus composiciones en plan solista.
Despeinado y con la mirada puesta en algún lugar de La Trastienda, FRANCISCO BOCHATON se despidió con una canción nueva que tal vez –quién sabe- algún día se editará en el formato que más le plazca. De esa manera concluía un show con poca tensión musical pero que sirvió para aplaudir nuevamente esas letras y grabaciones que vienen enamorando a un público fiel. Con ingenio, BOCHATON, un poeta, un gran poeta, se las arregla para permanecer vigente y reinventarse cada vez que se le da la gana.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
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FRANCISCO BOCHATON es un poeta de los de verdad; su innegable capacidad compositiva, sus versos desprejuiciados pero pomposos, su desolación compartida a públicos reducidos pero conocedores y ese toque de artista imprevisible lo convierten en un personaje al que vale la pena entregar atención. Aún así, la misma figura que a veces deslumbra con recitales tan ocasionales como memorables, otras veces deja un sabor amargo, como pasó este último fin de semana en la tranquilidad de La Trastienda.
El recital, de dos horas, terminó empezando cuando faltaban escasos minutos para la dos de la mañana. Algunos minutos antes habían pisado el escenario las cuatro punk´s rebeldes de ESTOY KONFUNDIDA, que sonaron de manera ajustada y no se cansaron de agradecer la invitación que recibieron por parte de FRANCISCO.
Aún cuando el telón rojizo permanecía cerrado, el pasivo auditorio de La Trastienda vivía la espera con tranquilidad. Pero no se trataba de cualquier tipo de serenidad, sino de esas tranquilidades propias del momento inmediatamente posterior a una paliza inolvidable. Sin embargo, ya con los primeros acordes de “Gaviota” –del último disco de BOCHATON, editado en 2005- el cuarteto sobre las tablas desplegó una violencia sonora interesante. ¡No! El sonido no estaba fuerte. Era una violencia actitudinal en la que el guitarrista FERNANDO KABUSACKI jugó un rol fundamental.
Por más que el artista a cargo de la voz y del bajo tenga un historial de saldo positivo, y aunque el puntapié en el local de San Telmo haya sido prometedor, no pasaron muchos minutos para que la garra, la vibra, el sentimiento propio de este tipo de eventos musicales se hiciera humo como el carbón consumido después de un asado. Ni siquiera composiciones como “El gorila”, “Recuerdo la noche”, la sublime “Maratón de torturas” o “Pinamar” pudieron levantar una propuesta que caía inexorablemente hacia el vacío.
El principal creador de lo que fueron los PELIGROSOS GORRIONES (un grupo que entre 1991 y 1997 editó tres discos, fue reducido y catalogado como “nuevo rock argentino” y se separó tras una breve carrera que aún sigue dando que hablar), alternó de manera indistinta el bajo y la guitarra y, como es habitual, parloteó con el público y devolvió cuanto chiste escuchara.
Además, tuvo tiempo para agradecer a un ex BEATLE (“tengo un tema que me escribió PAUL McCARTNEY, pero me pidió que lo registrara yo”, bromeó), interpretar los acordes imposibles de su banda anterior (en concreto: “Villancicos”, “Siempre acampa” y una festejada versión de “Manicomio gris”) y también para repasar el puñado más selecto de sus composiciones en plan solista.
Despeinado y con la mirada puesta en algún lugar de La Trastienda, FRANCISCO BOCHATON se despidió con una canción nueva que tal vez –quién sabe- algún día se editará en el formato que más le plazca. De esa manera concluía un show con poca tensión musical pero que sirvió para aplaudir nuevamente esas letras y grabaciones que vienen enamorando a un público fiel. Con ingenio, BOCHATON, un poeta, un gran poeta, se las arregla para permanecer vigente y reinventarse cada vez que se le da la gana.
Nacho Girón (Redacción de El Acople)
“Pensamos en Obras desde el día en el que nos juntamos”
Con la mirada puesta en su primer Teatro de Flores, el 22 de abril, una de las bandas que viene pisando fuerte en el rocanrol nos cuenta cómo maneja su crecimiento. En el medio de risas, anécdotas y balances también anticipan su nuevo disco.
Alerta meteorológico. Al mediodía, la lluvia azotaba sin piedad la ciudad. Las calles estaban plagadas de paraguas y de gente amontonada bajo los techos, esperando que la tormenta parara. En este contexto llegamos a entrevistar a La Mocosa y nos encontramos con una baja dentro del plantel: Juampi, el cantante (¿se despertó algún día? Mirar abajo). Por suerte, Juan Caro, el guitarrista, desafió las cuadras que lo separaban del McDonalds de Perú y Avenida de Mayo –en pleno centro de Buenos Aires- para contarnos todo sobre una de las bandas que más creció en el último tiempo y, sin nadie que lo frenara, darnos un adelanto exclusivo sobre el próximo disco y el futuro del grupo.
“Ves lo que se está armando desde arriba del escenario y decís ‘voy y me meto en el círculo ya’”
(El Acople) ¿Cómo es el tema del público, que viene creciendo desde hace tiempo, pero sobre todo en este último año?
(Juan) En lo musical sí te das cuenta de los cambios. Ahora que estamos con lo del disco nos damos cuenta de un par de cosas. Pero con la gente no te das cuenta, salvo cuando salís.
(El Acople) ¿A veces están en el camarín y dicen “capaz salimos y está vacío”?
El día de Cemento, que tocamos a beneficio del Padre Farinello, estábamos hablando con Juampi y le decía: “Yo con 250 me conformo”. Y él me decía: “Yo creo que 400 va a haber”. Después salimos y no podíamos creer la gente que había... eran 1200. Está siempre el miedo ese. Ahora en la previa uno dice: “¿Lo llenamos o no lo llenamos?”, pero después cuando llega el momento, que faltan 10 o 20 minutos, la gente se queda en la calle y uno se asoma y no hay nadie. Y decís “bue, ya fue, hay que salir a tocar”, y de golpe está lleno.
(El Acople) Ustedes hicieron el primer show para 40 personas...
Sí, en el primer show eran 40 personas. Fueron los padres y las hermanas de todos. No había nadie y temblábamos igual. Fue el 8 de septiembre de 2000, hace casi 6 años. Al principio tocás porque te gusta; ahora sabés que del otro lado hay alguien que está esperando el material y que quiere que sea bueno. Al principio vos tocás y te equivocás, y si era malo o bueno el tema no te importaba. Pero empezó a aparecer la gente y decís: “Vendimos 3000 discos, debe ser algo copado para que a 3000 personas les guste”. Todo este asunto es muy flashero.
(El Acople) ¿Pensás que crecen porque la gente se identifica con su música? ¿O es por otra cosa?
Yo creo que pasa por la identificación. La música es buena, el material es bueno. La gente lo espera, le gusta. Puedo estudiar y tocar como Steve Vai y no llevar a nadie, o tocar a mi estilo y llenar El Teatro. Te ponés a pensar que te van a ver 1500 personas y decís “ya está, no quiero nada más”.
(El Acople) ¿Y cómo tomaron lo de llegar a festivales masivos como el Gesell y el Cosquín Rock?
Está bueno por la gente que te viene a ver, que no te puede venir a ver acá en Capital. Capaz en el Cosquín Rock vino gente de Jujuy, de Salta, de Córdoba. Yo creo que los festivales sirven para eso. Además, para apuntar a otra gente. Por ahí fueron a ver a Babasónicos y escucharon un tema tuyo que les cabió.
(El Acople) ¿Les gustaría verse a ustedes mismos en un show?
Estaría bueno (risas). Muchas veces cuando hacemos un tema en un ensayo decimos: “Este tema está para flashearlo”. Y nos dan ganas de joder y saltar. Lo mismo con la gente, ¡las rondas que se arman! En el Cosquín se armó un flor de círculo, vos ves lo que se está armando y decís “voy y me meto en el círculo ya”. Igual lo que hace la gente repercute arriba del escenario y te da una adrenalina que te dan ganas de empezar a correr.
“Somos una banda de mucha suerte”
(El Acople) ¿El estilo que hacen ustedes tiene que ver en cuanto al crecimiento? Creemos que el “rocanrol” tiene las puertas más abiertas a la masividad...
Tiene que ver, como no tiene que ver. Tiene que ver con que gusta el estilo, porque el rocanrol se toca desde los ’60 y nunca cambió. Hacemos temas de “la-re-mi” y mucha gente dice que es una boludes, pero les gusta. Si te cabe el rocanrol, acá o en el 2020, vas a escuchar un rocanrol y te va a gustar.
(El Acople) No estamos en un país con tradición rocanrolera fuerte...
Y... somos la oveja negra de la familia. Es lo que la vez pasada hablábamos con gente de Escobar, que decían que el rocanrol no tiene un lugar en la sociedad porque ahora después de lo de Cromañón a los lugares no se los habilita. Pero ese mismo lugar lo habilitan para que toquen folklore...
(El Acople) ¿A ustedes se les complicó para tocar en algún lugar?
Somos una banda de mucha suerte. Como que vienen los problemas atrás y nosotros vamos corriendo. Por ejemplo, hoy tenemos la posibilidad de tocar en El Teatro, pero si lo de Cromañón hubiese pasado antes, no tendríamos lugar para tocar. Si tuviéramos que tocar de nuevo en Las Grietas o El Marquee hoy se complicaría... lo clausuran el día anterior, en la misma noche o en la mitad del recital entra la policía y los saca a todos. Pasa con muchas bandas, pero nunca nos pasó. Nosotros gracias a Dios no sufrimos cosas de esas, de última clausuraban al otro día (risas).
(El Acople) Cuando ustedes se juntaron eran más una banda adolescente. ¿En qué momento hubo un cambio? Porque una banda adolescente no llena El Teatro Flores...
A medida que vas avanzando con la banda, vas profesionalizándote de la cabeza, porque hay pautas que tenés que tener en claro. Suponete que vas a tocar y te chupa un huevo la entrada. Ojalá pudiéramos tocar gratis, pero vos necesitás esa plata para bancar un show. Cuando éramos chicos íbamos a tocar sin ensayar, ahora no. Primero metíamos 10 mil personas en el ensayo, y ahora no.
(El Acople) Se va poniendo seria la cosa...
Te vas formando. Te va formando el ambiente, las recomendaciones que te dan otras bandas. Te vas profesionalizando solo. Es como en cualquier laburo.
(El Acople) ¿Y qué bandas les enseñaron cosas? ¿De qué bandas pudieron tomar algo?
En cuanto a maneje, lo de Jóvenes Pordioseros es un buen ejemplo. Nos hablaron muchas cosas, como quién te caga y quién no.
(El Acople) ¿Ya aprendieron quién los caga y quién no? ¡Guau!
Lo vamos aprendiendo a las patadas (risas). A nosotros nos cagaron muchas veces. A las bandas chicas las cagan. Nosotros cuando arrancamos tuvimos suerte y nuestro cuarto show fue en Cemento con Motor Loco. Los de La 25 nos llevaron a La Colorada y tocamos para 600 personas cuando hacía una semana habíamos tocado para 100. Mismo en cada show vas aprendiendo a manejarte. Porque primero temblás, después te vas manejando con la experiencia. Las bandas más experimentadas te ayudan en muchas cosas. O sea, vamos a hacer algo pero nos acordamos que la experiencia de Jóvenes es tal o que la de Villanos es tal otra. Después nosotros tenemos nuestra experiencia para contar a los que vienen atrás...
“La gente es un factor importantísimo”
(El Acople)¿Cuál fue en estos seis años la experiencia que más los hizo flashear?
Hay un montón de cosas. Cada paso tiene lo suyo. Llegar al Teatro fue una experiencia hermosa, y el día de Cemento también. Grabar el primer y único disco fue un flash, pero verlo vender como se vendía y que la gente venga y te diga que es un discazo, también. La gente es un factor importantísimo. Por eso siempre ponemos un agradecimiento que es “a vos que estás leyendo”. Son incondicionales.
(El Acople) ¿Pensaron en un Obras?
Pensamos en Obras desde el día en el que nos juntamos. Estaría bueno.
(El Acople) ¿Saben que está bastante más cerca? Una banda que toca en El Teatro Flores, toca 2 veces más ahí y salta a Obras...
Son los escalones. Es la idea. Tenés una banda y hay que llegar a Obras. Después te ponés a joder y decís “vamos a llenar River” (risas). La cuestión es mantenerse. Hacer diez Obras. Lo que antes veía como un imposible ahora lo veo como más posible...
Último momento: Juampi se despertó. En un servicio a la comunidad roquera obtuvimos telefónicamente declaraciones contundentes del cantante de La Mocosa. “Puse el despertador para la nota, pero vi que estaba re lloviendo y ni daba”, manifestó. Y agregó: “Dormí bien, pero no puedo contar con qué soñé, lo dejo ahí”. Fuentes cercanas al grupo nos confiaron que esperan que no llueva para las futuras fechas porque temen quedarse sin cantante. Ampliaremos.
Independencia y apertura musical
A casi dos años de la edición de “Un Viaje Al Norte”, La Mocosa planea entrar a los estudios de grabación en junio o julio. La idea es que su nuevo material esté en la calle para septiembre. Juan nos revela con qué se va a encontrar el público en este segundo cd.
“Tratamos de ser un poquito más abiertos sin irnos a la mierda, siempre manteniendo la onda de la banda. Tratamos de abrirnos en la música. Meter un reggae, pero hacerlo bien. Hablamos con Colombo para que nos asesore en esos temas; él va a hacer todos los vientos”, dice.
(El Acople) ¿Hay lista de temas más o menos definitiva del disco?
Estamos en eso. Hay temas terminados y otros que están ahí. Faltan modificaciones. Calculamos que serán 12 o 13 canciones como mucho.
(El Acople) ¿Y va a ser independiente?
Sí, analizamos propuestas de compañías pero no, son muy pijoteras. Está bueno ser independiente. Si tuviéramos la guita seríamos independientes de acá a la muerte porque sabemos que es lo ideal en el sentido de que es todo tuyo.
Estadía:
una hora
Paisaje:
McDonalds
Clima:
¡muy lluvioso!
Estimulante:
ninguno
Tercer tiempo:
declaraciones exclusivas de Juampi
Entrevista: Nacho Girón y Juliana Berardi (Redacción de El Acople)
Con la mirada puesta en su primer Teatro de Flores, el 22 de abril, una de las bandas que viene pisando fuerte en el rocanrol nos cuenta cómo maneja su crecimiento. En el medio de risas, anécdotas y balances también anticipan su nuevo disco.
Alerta meteorológico. Al mediodía, la lluvia azotaba sin piedad la ciudad. Las calles estaban plagadas de paraguas y de gente amontonada bajo los techos, esperando que la tormenta parara. En este contexto llegamos a entrevistar a La Mocosa y nos encontramos con una baja dentro del plantel: Juampi, el cantante (¿se despertó algún día? Mirar abajo). Por suerte, Juan Caro, el guitarrista, desafió las cuadras que lo separaban del McDonalds de Perú y Avenida de Mayo –en pleno centro de Buenos Aires- para contarnos todo sobre una de las bandas que más creció en el último tiempo y, sin nadie que lo frenara, darnos un adelanto exclusivo sobre el próximo disco y el futuro del grupo.
“Ves lo que se está armando desde arriba del escenario y decís ‘voy y me meto en el círculo ya’”
(El Acople) ¿Cómo es el tema del público, que viene creciendo desde hace tiempo, pero sobre todo en este último año?
(Juan) En lo musical sí te das cuenta de los cambios. Ahora que estamos con lo del disco nos damos cuenta de un par de cosas. Pero con la gente no te das cuenta, salvo cuando salís.
(El Acople) ¿A veces están en el camarín y dicen “capaz salimos y está vacío”?
El día de Cemento, que tocamos a beneficio del Padre Farinello, estábamos hablando con Juampi y le decía: “Yo con 250 me conformo”. Y él me decía: “Yo creo que 400 va a haber”. Después salimos y no podíamos creer la gente que había... eran 1200. Está siempre el miedo ese. Ahora en la previa uno dice: “¿Lo llenamos o no lo llenamos?”, pero después cuando llega el momento, que faltan 10 o 20 minutos, la gente se queda en la calle y uno se asoma y no hay nadie. Y decís “bue, ya fue, hay que salir a tocar”, y de golpe está lleno.
(El Acople) Ustedes hicieron el primer show para 40 personas...
Sí, en el primer show eran 40 personas. Fueron los padres y las hermanas de todos. No había nadie y temblábamos igual. Fue el 8 de septiembre de 2000, hace casi 6 años. Al principio tocás porque te gusta; ahora sabés que del otro lado hay alguien que está esperando el material y que quiere que sea bueno. Al principio vos tocás y te equivocás, y si era malo o bueno el tema no te importaba. Pero empezó a aparecer la gente y decís: “Vendimos 3000 discos, debe ser algo copado para que a 3000 personas les guste”. Todo este asunto es muy flashero.
(El Acople) ¿Pensás que crecen porque la gente se identifica con su música? ¿O es por otra cosa?
Yo creo que pasa por la identificación. La música es buena, el material es bueno. La gente lo espera, le gusta. Puedo estudiar y tocar como Steve Vai y no llevar a nadie, o tocar a mi estilo y llenar El Teatro. Te ponés a pensar que te van a ver 1500 personas y decís “ya está, no quiero nada más”.
(El Acople) ¿Y cómo tomaron lo de llegar a festivales masivos como el Gesell y el Cosquín Rock?
Está bueno por la gente que te viene a ver, que no te puede venir a ver acá en Capital. Capaz en el Cosquín Rock vino gente de Jujuy, de Salta, de Córdoba. Yo creo que los festivales sirven para eso. Además, para apuntar a otra gente. Por ahí fueron a ver a Babasónicos y escucharon un tema tuyo que les cabió.
(El Acople) ¿Les gustaría verse a ustedes mismos en un show?
Estaría bueno (risas). Muchas veces cuando hacemos un tema en un ensayo decimos: “Este tema está para flashearlo”. Y nos dan ganas de joder y saltar. Lo mismo con la gente, ¡las rondas que se arman! En el Cosquín se armó un flor de círculo, vos ves lo que se está armando y decís “voy y me meto en el círculo ya”. Igual lo que hace la gente repercute arriba del escenario y te da una adrenalina que te dan ganas de empezar a correr.
“Somos una banda de mucha suerte”
(El Acople) ¿El estilo que hacen ustedes tiene que ver en cuanto al crecimiento? Creemos que el “rocanrol” tiene las puertas más abiertas a la masividad...
Tiene que ver, como no tiene que ver. Tiene que ver con que gusta el estilo, porque el rocanrol se toca desde los ’60 y nunca cambió. Hacemos temas de “la-re-mi” y mucha gente dice que es una boludes, pero les gusta. Si te cabe el rocanrol, acá o en el 2020, vas a escuchar un rocanrol y te va a gustar.
(El Acople) No estamos en un país con tradición rocanrolera fuerte...
Y... somos la oveja negra de la familia. Es lo que la vez pasada hablábamos con gente de Escobar, que decían que el rocanrol no tiene un lugar en la sociedad porque ahora después de lo de Cromañón a los lugares no se los habilita. Pero ese mismo lugar lo habilitan para que toquen folklore...
(El Acople) ¿A ustedes se les complicó para tocar en algún lugar?
Somos una banda de mucha suerte. Como que vienen los problemas atrás y nosotros vamos corriendo. Por ejemplo, hoy tenemos la posibilidad de tocar en El Teatro, pero si lo de Cromañón hubiese pasado antes, no tendríamos lugar para tocar. Si tuviéramos que tocar de nuevo en Las Grietas o El Marquee hoy se complicaría... lo clausuran el día anterior, en la misma noche o en la mitad del recital entra la policía y los saca a todos. Pasa con muchas bandas, pero nunca nos pasó. Nosotros gracias a Dios no sufrimos cosas de esas, de última clausuraban al otro día (risas).
(El Acople) Cuando ustedes se juntaron eran más una banda adolescente. ¿En qué momento hubo un cambio? Porque una banda adolescente no llena El Teatro Flores...
A medida que vas avanzando con la banda, vas profesionalizándote de la cabeza, porque hay pautas que tenés que tener en claro. Suponete que vas a tocar y te chupa un huevo la entrada. Ojalá pudiéramos tocar gratis, pero vos necesitás esa plata para bancar un show. Cuando éramos chicos íbamos a tocar sin ensayar, ahora no. Primero metíamos 10 mil personas en el ensayo, y ahora no.
(El Acople) Se va poniendo seria la cosa...
Te vas formando. Te va formando el ambiente, las recomendaciones que te dan otras bandas. Te vas profesionalizando solo. Es como en cualquier laburo.
(El Acople) ¿Y qué bandas les enseñaron cosas? ¿De qué bandas pudieron tomar algo?
En cuanto a maneje, lo de Jóvenes Pordioseros es un buen ejemplo. Nos hablaron muchas cosas, como quién te caga y quién no.
(El Acople) ¿Ya aprendieron quién los caga y quién no? ¡Guau!
Lo vamos aprendiendo a las patadas (risas). A nosotros nos cagaron muchas veces. A las bandas chicas las cagan. Nosotros cuando arrancamos tuvimos suerte y nuestro cuarto show fue en Cemento con Motor Loco. Los de La 25 nos llevaron a La Colorada y tocamos para 600 personas cuando hacía una semana habíamos tocado para 100. Mismo en cada show vas aprendiendo a manejarte. Porque primero temblás, después te vas manejando con la experiencia. Las bandas más experimentadas te ayudan en muchas cosas. O sea, vamos a hacer algo pero nos acordamos que la experiencia de Jóvenes es tal o que la de Villanos es tal otra. Después nosotros tenemos nuestra experiencia para contar a los que vienen atrás...
“La gente es un factor importantísimo”
(El Acople)¿Cuál fue en estos seis años la experiencia que más los hizo flashear?
Hay un montón de cosas. Cada paso tiene lo suyo. Llegar al Teatro fue una experiencia hermosa, y el día de Cemento también. Grabar el primer y único disco fue un flash, pero verlo vender como se vendía y que la gente venga y te diga que es un discazo, también. La gente es un factor importantísimo. Por eso siempre ponemos un agradecimiento que es “a vos que estás leyendo”. Son incondicionales.
(El Acople) ¿Pensaron en un Obras?
Pensamos en Obras desde el día en el que nos juntamos. Estaría bueno.
(El Acople) ¿Saben que está bastante más cerca? Una banda que toca en El Teatro Flores, toca 2 veces más ahí y salta a Obras...
Son los escalones. Es la idea. Tenés una banda y hay que llegar a Obras. Después te ponés a joder y decís “vamos a llenar River” (risas). La cuestión es mantenerse. Hacer diez Obras. Lo que antes veía como un imposible ahora lo veo como más posible...
Último momento: Juampi se despertó. En un servicio a la comunidad roquera obtuvimos telefónicamente declaraciones contundentes del cantante de La Mocosa. “Puse el despertador para la nota, pero vi que estaba re lloviendo y ni daba”, manifestó. Y agregó: “Dormí bien, pero no puedo contar con qué soñé, lo dejo ahí”. Fuentes cercanas al grupo nos confiaron que esperan que no llueva para las futuras fechas porque temen quedarse sin cantante. Ampliaremos.
Independencia y apertura musical
A casi dos años de la edición de “Un Viaje Al Norte”, La Mocosa planea entrar a los estudios de grabación en junio o julio. La idea es que su nuevo material esté en la calle para septiembre. Juan nos revela con qué se va a encontrar el público en este segundo cd.
“Tratamos de ser un poquito más abiertos sin irnos a la mierda, siempre manteniendo la onda de la banda. Tratamos de abrirnos en la música. Meter un reggae, pero hacerlo bien. Hablamos con Colombo para que nos asesore en esos temas; él va a hacer todos los vientos”, dice.
(El Acople) ¿Hay lista de temas más o menos definitiva del disco?
Estamos en eso. Hay temas terminados y otros que están ahí. Faltan modificaciones. Calculamos que serán 12 o 13 canciones como mucho.
(El Acople) ¿Y va a ser independiente?
Sí, analizamos propuestas de compañías pero no, son muy pijoteras. Está bueno ser independiente. Si tuviéramos la guita seríamos independientes de acá a la muerte porque sabemos que es lo ideal en el sentido de que es todo tuyo.
Estadía:
una hora
Paisaje:
McDonalds
Clima:
¡muy lluvioso!
Estimulante:
ninguno
Tercer tiempo:
declaraciones exclusivas de Juampi
Entrevista: Nacho Girón y Juliana Berardi (Redacción de El Acople)
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