INFORME: Los aguantes en el rock (Callejeros)



Banderas en el corazón

Hace algunos meses, cuando Callejeros debutaba en Obras, nos metimos bien adentro de los aguantes rockeros de la banda de Villa Celina. Ahora, justo antes de la presentación de “Rocanroles Sin Destino” en Excursionistas (18/12), enteráte cómo se cruzan dos caminos con una misma pasión.

La historia es simple: viajamos a ver el doblete de Callejeros en el Templo del Rock con El Fondo No Fisura, un aguante rockero de curriculum nacional. Durante el viaje, larguísimo y lleno de euforia, aprovechamos para meternos de lleno en los pormenores de un mundo muy rockero pero poco explorado y bastante jugoso. Y descubrimos que justamente la historia de El Fondo viene repleta de viejas historias “ocultas” con La Familia Piojosa, otro aguante renombrado en el palo.
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Apretujeos contra los vidrios. Saltitos de aliento. Manos en alto. Y después de casi cinco horas de viaje desde Laferrere hasta Obras Sanitarias, se abren las puertas de dos micros tan cargados de gente como de adrenalina, alcohol y bengalas. Durante el recorrido... gritos, pogo, recolección de pibes y hasta evasión de controles policiales.

Los protagonistas de semejante odisea son las y los integrantes de El Fondo No Fisura, una “barra” que le hace el aguante a Callejeros y a otras bandas rockaronleras del palo; un grupo de jóvenes (y no tanto) que hacen lo imposible para seguir a sus agrupaciones preferidas a cualquier lugar, que dedican muchísima parte de su tiempo en pintar banderas y que gastan hasta las últimas chirolas en alquilar micros, comprar pirotecnia y conseguir entradas para los recitales.


¡Pausa! La historia de El Fondo No Fisura no es una historia cualquiera: viene relacionada con años de encuentros y desencuentros, pasiones y algunas peleas, malentendidos y desentendimientos. Por eso, a esta altura del partido hace falta nombrar a La Familia Piojosa, otro grupo de personas con iguales sentimientos hacia la música, con las que alguna vez El Fondo compartió viajes a lo largo del país.

“Nunca hubiéramos existido sin La Familia -reconoce Diego, organizador de El Fondo, arriba de uno de los dos micros que pronto llegarán a Obras-. Aparte la mayoría de los chicos que viajan con nosotros conoció a Callejeros gracias a ellos”. Y completa: “Éramos parte de La Familia, pero cuando hace mucho tiempo fuimos a ver a Los Piojos al sur, un grupo empezó a llamarse, en joda, El Fondo No Fisura.

De todas maneras la separación entre los dos aguantes no fue tan simple como parece. Más allá de las distintas historias que andan dando vueltas en el "boca en boca", la versión oficial cuenta un problema de dinero entre alguien de El Fondo y alguien de La Familia. "Esas dos personas no se agarraron a las piñas ni nada, pero a partir de ahí se quebró la relación y nosotros empezamos a crecer como grupo completamente independiente", aclara Diego.


El dinero no es todo... ¡pero cómo influye!
Los chicos de El Fondo No Fisura quedaron en deuda con la gente de La Familia. Eso es claro. Sin embargo, en vez de pagar, El Fondo decidió abrir su propio camino en el mundo de los aguantes rockeros. ¿Eso está bien?

Aunque para Sebastián, uno de los líderes de La Familia Piojosa, el tema de la tarasca no haya sido decisivo, la respuesta es clara: "Si debés, tenés que pagar. Cuando nos enteramos que ellos también iban a sacar micros no lo podíamos creer. Ni siquiera nos avisaron".

Volvemos al colectivo rumbo a Obras en donde todos se empapan cada vez más de transpiración. Mientras los cantos callejeros invaden cada rincón del transporte, Diego delinea el pensamiento de El Fondo: "El tema es que los micros 'oficiales' eran lo que sacaba La Familia, pero de repente aparecimos nosotros con un precio más barato. No lo hicimos apropósito, se dio así, fue para el beneficio de la gente. Igual es verdad, debíamos plata, pero cada uno hace de su culo lo que quiere".


Mejor hablar de ciertas cosas
Por algún tiempo, la relación entre los dos grupos fue bastante parecida a la que tienen Los Borrachos del Tablón y La 12. Esta desunión hizo que surgieran cantitos alusivos, amenazas fuertes, impulsó pintadas con aerosol y hasta desembocó en una conocida pelea en Hangar.

Pasaron los meses, pasaron los shows, pasó la tensión, y la relación Fondo - Familia quedó reducida a la indiferencia. En otras palabras, "todo bien, pero vos no te metas conmigo y yo no te jodo".

Aún así, cualquier chispita puede encender un fuego cuando las cosas no están del todo claras; llegando a la puerta de Obras Sanitarias, por ejemplo, La Familia Piojosa pudo entrar con todas sus banderas y bengalas, pero en cambio El Fondo tuvo que dejar afuera la mayor parte de su arsenal.

"Me duele que las cosas no sean iguales para todos -dice Diego, a punto de escupir su hipótesis sobre favoritismos-. Nosotros no le vamos a chupar las bolas a nadie. Armar el viaje en micro, hacer una bandera o llevar una bengala son formas de gratificar a Callejeros por lo que nos da espiritualmente, por la música, por su poesía, por cada recital, y eso se hace desinteresadamente. La pasión es un sentimiento y por eso la pasión no se puede negociar".

Aún así, Sebastián de La Familia propone una explicación racional a la cuestión: "No hay favoritismos. Lo que pasa es que dos días antes del show yo me encargué de llevar todas las cosas a Obras, y por eso nos dejaron más libres. Le mostramos con anticipación las banderas al manager y arreglamos personalmente qué medida de bengalas podíamos llevar".

Caras de una misma moneda en el folclore de los aguantes rockeros...


Idealismo suburbano
Dos grupos diferentes, dos maneras distintas de organizarse pero el mismo sentimiento por la música. De hecho, los pibes que realmente saben lo que pasó en estos años pueden saludar sin problemas a la otra hinchada cuando se cruzan en algún lugar. Es que detrás de toda la cuestión, existe una especie de sentimiento esperanzador que podría ser el inicio de una unión completa, o al menos, algo que podría eliminar los quilombos por malos entendidos.

"Me encantaría que los pibes de El Fondo trajeran una bandera nuestra y nosotros una de ellos. Eso se puede lograr siempre y cuando todos sepan cómo fue la verdadera historia de la separación. Así, además, nadie va a poder boquear boludeces", sentencia Sebastián.

Con una seguridad que se nota desde lejos, Diego también asegura: "¡Imagináte lo que puede llegar a ser si toda la fiesta que arma La Familia se une con la fiesta que armamos nosotros! Pretendo que todos reconozcan un gran grupo y que digan 'loco, qué groso lo que arman esos pibes en cada recital".

Aunque sea posible lograrlo o no y aunque seguramente no todos están de acuerdo, Diego apunta aún más alto que Sebastián. “La idea es que un día no exista más El Fondo No Fisura y no exista más La Familia Piojosa; que un día existan sólo 'los callejeros”.


¡Play! Ahora sí. Apretujeos contra los vidrios. Saltitos de aliento. Manos en alto. Y de adentro de dos micros testigos de un viaje larguísimo, testigos de una fiesta alegre y descontrolada a la vez, bajan casi cien almas enfervorizadas por el recital que está por empezar. Es la gente de El Fondo No Fisura, un grupo de pibes y pibas que tienen una historia que ya conocés...


RECUADRO: Los preparativos de los aguantes para Excursionistas
El del 18 de diciembre va a ser un recital único para Callejeros; además de presentar su tercer (y tan esperado) disco, van a tocar absolutamente solos por primera vez en un estadio descubierto. Para semejante fecha, los principales aguantes de la banda tienen preparados varios detalles que nos adelantan en exclusiva.

“EL FONDO NO FISURA” va a viajar hasta el estadio en sus típicos micros escolares. Esta vez estarán acompañados por los pibes y pibas que se acercarán desde Tucumán, Catamarca, San Luis y Mendoza. La idea será copar el lugar de banderas, y además, “las bengalas van a estar a la orden del día porque es un recital al aire libre. Calculamos que cerca de 50 bengalas vamos a llevar, utilizando alrededor de 15 para la entrada de El Fondo. Con respecto a las banderas, un grupo irá temprano a colgar las más grandes para que no haya demoras en el ingreso. Si querés ponerte en contacto con ellos, podés entrar a elfondonofisura.com.ar.

“LA FAMILIA PIOJOSA” hará su previa en Parque Sarmiento (exactamente en Av. Ganeral Paz y Av. Ricardo Balbín) desde las 10 de la mañana. Prometen parrilla, cancha de fútbol, bebidas y hasta pileta. ¡Atención! ¡Se suspende por lluvia! Para comunicarte con este aguante podés escribir a callejerosrock@yahoo.com.ar.

Informe: Nacho Girón (nacho@elacople.com). Redacción de El Acople

Psicodelia en el Gran Rex

UMMAGUMMA, la banda que se auto-proclama como el “real tributo a Pink Floyd” se presentó en el teatro de Avenida Corrientes por segunda vez en el año y en su carrera. Los doce integrantes hicieron un repaso por los temas más recordados de la mítica agrupación inglesa.
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”And no one knows the wheres or whys

But something stares and

Something tries

And starts to climb towards the light”

(PINK FLOYD, “Echoes”)


Ver a UMMAGUMMA es un viaje. Profundo. Intenso. Extremo. Desde el preciso momento en que se apagan las luces y el único ruido que se escucha es el del silencio, llega al cuerpo una sensación de relax tan poderosa que ya nadie conoce los “dónde” o los “por qué” de su propia vida. El enano psicodélico que todos llevamos dentro parece mirarnos fijamente y empezar a subir hacia la luz de nuestra propia interioridad, que se deshace y se deja llevar en este trip de dos horas y tan solo 20 temas.

Sin previo aviso, un “bip” taladrante y algunos sonidos de guitarra -que pronto se transforman en una larga interpretación de “Echoes”- indican el comienzo de un viaje tan cómodo como psicodélico.

El ambiente ayuda: el humo blanco envuelve el escenario y a la gran cantidad de instrumentos que hay en él, una pantalla redonda –sí, bien PINK FLOYD- muestra fragmentos de “The Wall” y distintas imágenes flasheras que acompañan la música con precisión suiza, y, como si esto fuera poco, un poderoso láser verde baila por todo el Gran Rex.

Cuando la mente empieza a entender el juego de UMMAGUMMA, algunos nuevos condimentos mejoran el paseo todavía más. Así, en el clásico “What do you want from me?” aparecen tres coristas de movimientos sincronizados que, paradas en un rinconcito, transmiten la misma energía que aquellas mujeres que secundaban a la banda de SYD BARRET, ROGER WATERS y DAVID GILMOUR.

Será justamente VALERIA GARCIA, una de las tres UMMAGUMMA, la que tome por asalto el timón y emocione hasta las lágrimas con ese lamento divino que es “The great gig in the sky”.

El viaje sigue y el sonido no afloja. Dos baterías, dos violas de punteos penetrantes, varios teclados, varias voces. Y nunca hay menos de ocho o nueve personas en escena. Nadie está al frente, no hay un líder, todo es visión de conjunto.

Sorprende la técnica del primer guitarrista JUAN VERTA, que por ejemplo en “Learning to fly” o en “One of these days” no solo puntea con su Fender Stratocaster sino que también se anima a un wah-wah con su boca. Sentado y con la cabeza gacha, el otro violero, FEDERICO CASSOLA, hace de las suyas y extrae todo tipo de distorsiones de su instrumento.

Viendo a UMMAGUMMA se corre el riesgo de perder la noción del tiempo. Es más, se pierde la noción del tiempo. Mientras el láser parece abrazar a los viajeros y las cabezas giran en torno a las líneas verdes que se expanden, el “Ticking away the moments that make up a dull day...” se funde con cientos de relojes que emergen de la pantalla.

Más tarde, vaya a saber uno cuándo exactamente, aparecen esos temas que inclusive exceden la categoría de inolvidables, clásicos o fundacionales. Son “Brain Damage” y “Eclipse”, pegaditos y al palo, tal cual como suenan en “Dark Side Of The Moon”.

Y ahí está la respuesta a la pregunta: ¿Por qué UMMAGUMMA es un “real tributo”? Porque no mechan pasajes de su propia autoría ni modifican las composiciones pinkfloydescas sino que solo reproducen con exactitud a la desaparecida banda británica.

Es cierto que durante el viaje, sobre todo entre tema y tema, aparecen algunos momentos de silencio incómodo. UMMAGUMMA no está preparada para sobreactuar ni tiene un frontman que guíe el espectáculo... sólo hace música. Y punto.

Hacia el final, “Run like hell” desata algunas explosiones sincronizadas con los puntos altos del tema y cada uno de los instrumentos saca su máxima potencia sonora hasta que el teatro queda invadido de hombres y mujeres de edades variadas que aplauden de pie y piden más. Pero es mejor quedarse con las ganas y volver del viaje psicodélico antes que los efectos sean irreversibles. Así termina un año completamente fructífero para la agrupación: dos Gran Rex y un consecuente aumento de seguidores fieles por más que lo de UMMAGUMMA se trate de un tributo.

Nacho Girón (Redacción de El Acople)

DISCOS: Callejeros - "Rocanroles Sin Destino"



La tapa del tercer disco lo confirma: los CALLEJEROS tienen todo un mundo en su bocho. Un mundo de música, crecimiento, recorridas por el país, nuevas experiencias y alguna que otra nueva búsqueda... y esto lo plasman con palabras únicas e imborrables en el Prólogo que puede encontrarse dentro del original diseño del compact.

Un año después de su último trabajo, “Rocanroles Sin Destino” ofrece una gran cantidad de canciones aceleradas y de fragmentos altamente coreables, más un puñado de composiciones que rompen todos los esquemas y muestran nuevos colores en la banda de Villa Celina.

Tal es el caso de “Sería una pena”, un valsecito que incluye un gran arreglo de cuerdas y que canta la historia de uno de esos (des)amores que tarde o temprano nos terminan alcanzando. “Porque a veces hasta el más payaso / merece un poco de amor / y si es el tuyo mejor / porque el tuyo es el mejor”.

¿Qué más nos brinda el disco? Temas rebeldes como el ya difundido “Prohibido” y algunas críticas a las barbaridades de la actualidad como “Sé que no sé” o “Parte menor”. Esta última describe algunas postales crueles pero deja la esperanza de que “tal vez mañana, todo será un poco menos peor que hoy”.

Pero sin dudas, “Rocanroles sin destino” –el tema que le da nombre al cd- se gana todos los aplausos con su simpleza y su profundidad simultánea. Esta nueva composición ya parece tener reservado algún momento emocionante en los shows gracias a la propia pasión con la que la banda describe su música preferida: “Y ese estruendo casi divino / cuando se quiebran todos los sentidos / con un rocanrol”. También, por la precisión de la crítica al puterío de la escena de rock: “Ahí caés en la cuenta de que lo que cuenta / es lo que se siente en la calle, en la gente / y no en los inventos de estos incoherentes / para no dejarte llegar”.

14 temas y algo más de 50 minutos les alcanzan a PATO, DIOS, ELIO, MAXI, JUANCHO y EDU para plasmar un disco bien rocanrolero, arreglado y de muchos momentos vibrantes, que hasta viene con paradoja incluida. Porque a pesar de llamarse “Rocanroles Sin Destino”, el nuevo trabajo es un buscador natural de corazones adolescentes gracias a sus melodías trabajadas y a lo cercano de sus letras. Y ese suele ser un buen destino, más para una banda que ya pegó el gran salto.

Nacho Girón (Redacción de El Acople)